—Por última vez... No soy una muñeca frágil, a pesar de la estatura. —espeta, sonrisa tensa en rostro. Pero acaba por desviar mirada mientras mejilla infla, cabeza siendo ladeada mientras cosquillas varón provoca.
—(...) Pero gracias... Eres demasiado alta... Alto.
Sonrisa de alemán es brillante, tanto, que el impulso de entrecerrar mirada mientras sonríe le gana. E incluso cierra ojos, suspirando complacida por palabras.
Evangeline siempre ha sido mucho más efusiva que él... Y eso lo reluce ahora profesando amor.
—También te am... ¡Eek!
Ella... él— gustosamente recibió no sólo los halagos, sino aquel tierno beso en cerezos. Aquel le dejó sonriendo de forma incluso más amplia, notablemente feliz.
"Amo cuando me lo dices... Te amo a ti." —— Pronunció, con párpados formando media luna. —— "Te amo, te veas como +
Brazos de forma inevitable rodean cuello de ahora peligris, pestañas batiéndose demasiado a medida que de suelo es despegada, piernas acabando por rodear anatomía masculina.
Ray solo le mira... Le mira... Y acaba bufando, una venita marcándose en mandíbula mientras besos recibe.
hombro ajeno y, muy para su bochorno, Shinazugawa de puntillas se pone, lento besar en comisuras ajenas mientras curva sonrisa.
—Estás tan hermosa como siempre.
Ray conoce demasiado bien a Paole. Le conoce, y aún así cae redondo en sus artimañas una y otra vez... Casi pareciera que por gusto.
Boca se apresura en pronunciarse, aunque callan ante pequeño osculo en mano, pómulos tiñendose en tierno rosado mientras expresión de varón es...
No puede apartar mirada.
Mano sujeta por ajena lentamente asciende hasta acunar mejilla foránea, acercando rostro ligeramente más para evidenciar que está observando fijamente su rostro.
—No lo creo así... Y sí, me gustas, en cualquier forma.
Otra mano se apoya en
—¿Vir... tudes?
Ahora sí la hizo parpadear, y es a medida que brazo es instado a llevar a melena foránea que se deja maniobrar, intercalando mirada entre rostro foráneo y cabellera de cielo.
Y es entonces que pequeña risa suspira, dedos sacudiendo y desenredando
con diversión esponjosas hebras de alemán.
—Parece una nube... De día soleado. Normalmente parece de un día nublado.
Y por eso le gusta tanto.
Es entonces que niega con cabeza, quizás algo entretenida.
—¿Dices que tienes virtudes en ambas formas?
Se apenó—.
—Tu cabello... Está raro... —y está mirando hacia arriba, bufando. —Esa es la sangre alemana que tienes.
Le ha apuntado con índice y con éste presiona brazo, de inmediato desviando mirada.
Está así:
—No me molestaría contagiar a esa bola de vejestorios en la organización...
Sisea, aunque sin genuina molestia. Y tras cerrar ojos al suspirar regresa mirada a nuevo varón, posando amatistas en cabellos claros.
Una mano extiende, aunque a medio camino la regresa.
Labios separó para decir algo.
ALGO.
Pero está pestañeando muchas, muchas veces, ante sonrisa masculina...
Mano cerrada se lleva a pecho, acercándose. Es pequeño el suspiro que emite.
—Es una epidemia...
—No es que seas tan alto... —orgullo de Shinazugawa herido, sí. Bufido es el que emite en broma, mientras le despeina. —Es que yo estoy muy bajo. Me fastidia.
Aliento en zona tan particular eriza cuerpo completo de artillera, quien agradece que varón no observe rostro ahora teñido de carmín.
Y es que tuvo que cruzarse de brazos contra sí con fuerza, la sacudida llamando más la atención de lo que debería—.
—¿De verdad?
Brillos renacen en dagas verdes, risueña escapa para después rostro enterrar entre cuello y hombro femenino.
—¡Me alegra tanto escuchar eso, Ray! —la alza unos centímetros, sacudiendola para dejarla en suelo una vez más—. ¡Yo pensé que no porque soy más alto!
Es imposible escapar de agarre alemán, y por sobre todo, tan solo un loco buscaría apartarse de suavidad que mujer ahora mismo brinda.
A pesar de que pómulos adquieren pequeño rosa, Shinazugawa se permite ser maniobrada hasta rostro hundir en zona dispuesta, parpadeando lento.
Risitas suelta mientras párpados media luna forman. —— "Yayyy...~"
Juguetona pronuncia, antes de corresponder y aportar a contactos de cerezos con gusto.
Manos bajan a cintura, atrapando ajena entre dígitos mientras a marcado cuerpo propio acerca ajeno. Mano izquierda sube, +
—Hmmm...
Es todo lo que farfulla, a medida que manos rodean cintura femenina de igual forma y desvansn peligrosamente cerca de glúteos, rozando con yemas gentilmente.
—A pesar de que seas más alta ahora... Deberías guardarme algo de respeto, ¿sabes?
Mejilla ahora