Verte feliz es complejo, porque me duele aceptar que no soy yo quien provoca esa alegría. Aun así, haber confesado mis sentimientos me dio una libertad que en este instante no sé disfrutar. Debo aprender a transformar esta sensación para, al fin, ser realmente libre y feliz.
No le confiesen a la chica del trabajo que les gusta, capaz que si los batea terminan brillando en la oscuridad como un experimento fallido de Fukushima