—Y efectivamente no cayó porque estaba agarrado cual koala. Marcó un poco más su puchero y le miró con cara de cachorrito.— Hyung...¿Me das un beso? Porfa...
—Se asustó por un momento cuando hizo el ademán de soltarle y provocó que se abrazara un poco más a él, haciendo un suave puchero.— Idiota, dame un beso...
—Cuando poco a poco fue frenando, Tae no quiso bajar, así que se mantuvo contra su cuerpo de forma que rodeó la cintura ajena con sus piernas.— Aigo, ¿Ya te has mareado, viejo?
Es buena idea y yo iré contigo. Quiero dormir abrazados a pesar del calor pero...Te necesito. —Confesó y fue entonces que Mia apareció y eso le hizo reír con timidez ante lo que dijo.— Qué empalago ¿Verdad?
Eish...—Se puso algo timido por ese halago, poniendo después un leve puchero de forma que abultó los labios para corresponder ese beso.— Dime ¿Tú estás bien?
—No dudó en levantarse para ir a su lado, disculpando a Mia por un momento para ir a los brazos del mayor.— Ah, estoy bien. Hoy he comprado tofu con verduras ¡Me han dicho que está rico!
—Volver a sentir la presencia de su novio siempre le hacía ponerse nervioso.— ¡Hyung! —Alzó la mano con una sonrisa, agitando ésta para llamar su atención.—
» un niño curioso, siempre dispuesto a aprender cosas dado que él tampoco era "normal". Alzó la mano para acomodar las lentes que llevaba sobre su nariz.—
Los pueblos parisianos, mi madre decía que eran hermosos...—Fue entonces que decidió sentarse al lado de la joven.— Es que me dijeron que Tokio cambió mucho desde mi...bueno. —Volvió a sonreír.— Sentir vitalidades distintas es interesante. ¿Qué eres? ¿Puedo saber? —Tae era »
Francia...Nunca he podido conocerla. —Asintio varias veces, tal vez podría ir allí de vacaciones.—Es un tema complicado pero sí, digamos que se puede regresar entre los muertos. —La vitalidad de la joven seguía siendo extraña.— No quiero ser impertinente pero...no eres humana »
Dos veces. —Dijo como si nada, mostrando una divertida y sincera sonrisa, pareciendo un niño.— Mia...¡Qué nombre más bonito! —Dijo para después estrechar la mano de la joven.— No eres de por aquí ¿Cierto?
—Más que energía siente las almas y las pulsaciones. Es difícil explicar sus poderes. Decidió acercarse tras haberla escuchado.— Ya te digo yo que la muerte no es divertida. —Y se echó a reír de manera irónica.— Ah...Perdón ¡Hola! Mi nombre es Tae.
Uh, que calor...—El chico no se acostumbra aún al clima de Tokio. Llevaba varias bolsas con la comida de todos sus animales y la cena para él y su novio.—