Hay una disociación importante entre el nivel de desarrollo y tecnología que ha alcanzado la raza humana contra el hecho de que la supervivencia se siga basando en una competición de todos contra todos para ganar dinero.
Ante esta premisa, muchos humanos eligen no reproducirse.
Hemos creado sistemas que pueden producir alimentos para todos, curar enfermedades que antes eran mortales, conectar el conocimiento globalmente y automatizar trabajos arduos. En teoría, tenemos las herramientas para construir una sociedad basada en la colaboración y el bienestar común.
Sin embargo, el mecanismo dominante de distribución de recursos, estatus y seguridad sigue siendo el sistema económico competitivo. La supervivencia (acceso a vivienda, salud, educación, tiempo libre) está ligada al éxito en este juego, que a menudo se experimenta como una lucha agotadora en una carrera de la rata sin fin.
El contraste es chocante. Mientras nuestro potencial colectivo es enorme, la experiencia individual sigue siendo de escasez artificial y precariedad. Esta tensión genera una sensación de absurdidad y desencanto.
¿Tener hijos para qué? ¿Para traerlos al juego y que tengan que empezar a competir de cero? Sin una gran causa y un sentido de la transcendencia, reproducirse carece de sentido espiritual, pero también material.
La raza humana tiene un problema muy serio en la administración de recursos y en seguir justificando nuestra propia existencia.
@2010MisterChip Antes de CR7 el máximo goleador histórico era Josef Bican y sinceramente, lo acabo de mirar para enterarme(con un promedio el doble de mejor, por cierto)