El otro día, contó Rafa Latorre que Zapatero, en una ocasión, le reconvino moralmente en privado. Por puro gusto, le explicó la diferencia entre el bien y el mal, lo justo y lo injusto, lo que es aceptable y lo que no lo es.
Este es el mismo hombre en cuya caja fuerte la policía ha encontrado más de cien joyas de alto valor. ¿Cómo puede ser que Zapatero no se sienta concernido por la moralidad que a los demás receta inmisericordemente?
Más allá de que todo sea legal o no, lo que demuestra es la incoherencia del personaje: al menos, Francisco Correa y compañía no te daban la murga. Trincaban, sí, pero dejándote en paz. Lo cual, mira, se agradece bastante.
Si todavía fuera el reportero que fui, dedicaría una temporada a investigar a fondo el papel que el omnipresente Rodríguez Zapatero hace y lleva haciendo desde hace mucho tiempo en Venezuela. Pero sólo soy uno que escribe novelas. Que de eso se ocupen otros.
Acabo de hacer la declaración de la renta y me sale un pastón a pagar. Pero no me importa, porque con mucho gusto contribuyo a ayudar a los que de verdad lo necesitan.
Mi inquilino se fue el mes pasado.
Yo tengo 29 años. Él tiene 54.
Llevaba seis años viviendo en el piso que heredé de mi abuela en el centro de Madrid.
Antes de irse, me pidió café.
—No sé cómo lo hacéis los jóvenes —me dijo, mirando el contrato—. Yo a tu edad ya tenía mi casa pagada y dos hijos. Tú vives de lo que yo te pago.
Se hizo un silencio pesado.
—Paco —le dije—, yo no vivo de lo que tú me pagas. Yo gestiono un activo que mi familia sudó durante 40 años.
Él soltó una carcajada amarga.
—Tú no has sudado nada. Solo has nacido en el código postal correcto. Si yo no te pagara estos 1.200€, tú no tendrías ni para el café que nos estamos tomando. Estás asfixiando a la generación que de verdad trabaja.
Me entró ese calor en la cara. El peso de la culpa social que intentan cargarte por tener algo que otros quieren.
—Paco, si te parece caro, ¿por qué te has quedado seis años? —le pregunté—. El mercado es el que es. Si yo te lo bajo a 600€ por "bondad", mañana tengo a 100 personas en la puerta peleándose por entrar. ¿Eso arregla el problema de España o solo me hace a mí más pobre?
Él se levantó, dejó las llaves sobre la mesa y sentenció:
—Lo que te hace es parte del problema. Sois una generación de rentistas que no sabe producir, solo cobrar.
Se fue sin darme la mano.
El Resultado:
Al día siguiente puse el anuncio. En 4 horas tenía 40 solicitudes. Subí el precio 100€ más por la alta demanda. El nuevo inquilino es un chico de 25 años que trabaja en banca y me dio las gracias por elegirlo a él entre tantos candidatos.
La Reflexión:
En España se ha instalado una narrativa peligrosa: que tener propiedad es un pecado y que el propietario es el culpable de un sistema fallido.
Te llaman "explotador" por pedir el valor de mercado de tu propiedad, pero nadie llama "miserable" al Estado por no construir vivienda pública o por freírte a impuestos sobre ese mismo suelo.
Intentan que sientas vergüenza de tu patrimonio para que cedas ante el chantaje emocional. Pero la realidad es fría: la propiedad privada no es una ONG.
Gestionar lo que es tuyo con cabeza no te hace un villano. Esperar que los demás te subvencionen la vida porque "el sistema está mal", sí te hace una víctima por elección.
Poner límites al sentimiento de culpa es el primer paso para proteger tu futuro.
Mariano sí es un verdadero patriota. Sé que dejó su cargo en Estados Unidos, renunciando incluso a un mayor poder adquisitivo, porque quiso volver a España e investigar aquí para llevar el nombre de los nuestros a lo más alto. Ese patriotismo es el que me representa.
Orgullo 🇪🇸
@ppopular@oscar_puente_ Ves estos tweets y sabes que España está en la más absoluta mierda política por la clase política que tenemos. A un lado y a otro del espectro político.
Emigren cuando antes.
Fíjate si Hacienda no es una puta mafia que te deja 4 años tranquilo sin decir nada sabiendo que algo no está bien, para luego clavarte los intereses de esos 4 años.
Es como el ladrón que te espera en la esquina para atracarte.
El 28 de febrero de 2020 @sanchezcastejon se comprometió conmigo públicamente, que él y su gobierno darían ayudas para vivir a las personas enfermas de ELA.
La #LeyELA se vetó y bloqueo durante 4 largos años.
4 años y medio después se aprobó la Ley ELA por unanimidad y se publicó en el BOE.
Yo pedí perdón a Pedro Sánchez mirándole a los ojos en La Moncloa, por mis duras críticas a él y a su gobierno por no darnos ayudas para vivir durante tantos años incumpliendo su promesa.
También le pedí perdón públicamente, hecho que no me arrepiento porque soy cristiano y me cuesta mucho retirar mi perdón a alguien.
Hoy, media década después seguimos sin absolutamente ninguna ayuda para vivir, ya que la Ley ELA sigue sin presupuesto y financiación.
Desde la aprobación de la ley, han muerto más de 600 personas enfermas de ELA, y desde su promesa han muerto unas 6.000 personas.
¿Qué más tenemos que hacer para que tengamos el derecho a vivir y no vernos obligados a morir, pidiendo la eutanasia o la sedación, por una cuestión económica?
Hace ya muchísimos años que deambulo por el mundo buscándole sentido a la vida y al final, todo se reduce a la belleza inagotable de lo mundano: salir a comer, correr por el monte, conversar con los amigos,ver películas, leer libros. El sentido de todo está en lo cotidiano.