Soy todos los lugares que en mi vida he amado. Soy las palabras que adoré en todos los labios y libros que admiré. Soy la felicidad de un día, el rumor de las llamas. Soy todo, pero nada es mio. Ni el dolor, ni la dicha, ni las palabras de mi canto.
mi apego evitativo me susurra que huya,
pero el amor me ata con hilos invisibles
a todo lo que es más grande que yo.
y en esa tensión sagrada, tiemblo… pero me quedo.