Es una reacción que le agrada, cuanto menos. El rechazo en su tono, un rechazo que dirige a Dios.
"Lo lamento, Valentine. Solo habló desde mi fe." la palma vuelve al cuerpo del muchacho, pero la intención es ofrecerle un apretón a modo de de apoyo en su hombro.
"Seguro que
Mantiene la templanza ante la mirada que se posa sobre él, de hecho, acentúa una de esas sonrisas agradables bien ensayadas. Nace del comentario de Graves, por supuesto.
"Imagina mi susto. He estado preguntándome si es tanta la negligencia de sus padres."
Pues hay muchachos
demasiado jóvenes o bien será la apariencia que engaña.
"Alphonse. Es un gusto." pronuncia cuando la mano se le ofrece a modo de cordial saludo, asímismo, corresponde con un apretón de manos breve.
"Acabo de llegar, pero veo que el ambiente está demasiado animado. Es normal,
Ambos deshonestos pero aún así, manteniendo el curso de la conversación como si distara de falsedad. Sigue sus movimientos, el más ínfimo o delicado en tanto atiende a sus palabras.
"¿Algún invitado interesante? Además de ti, claro."
Intuye que esta joven tampoco es alguien
común y corriente pero no está lo suficientemente puesto en los medios como para aseverar esa idea.
"No suelo mostrarlo, discúlpame por lo distraído. Debí olvidar mis vendas."
Debería arrepentirse de semejante cosa pero lo cierto es que recuerda la expresión de Vincent y eso
suavidad sus ojos, cualquiera diría que lo ha tomado como halago.
Vaya, eso que hoy lleva la cruz cubierta con vendas. De otro modo, ¿cómo le consideraría este muchacho?
"Pruébala tú mismo."
/ addison.
Quizá imprudente porque la curiosidad es sincera. Se pregunta qué tan elevado sería el precio de su cabeza, más ahora que sabe quién, o más bien, qué gran imperio le depara a este muchacho.
"¿Tus padres te han permitido venir aquí? Te ves muy joven."
No debe llegar a la
veintena, es la impresión que le ha dado en primer momento. Deposita la taza en la mesa, abandonando su bebida en el sitio para dirigirse a él. No sabe que tanto disgusto le causará su cercanía pero detesta hablar con la espalda de alguien más.
"¿Te lo parezco?" entorna con
"Algún día, si es que Dios me da la habilidad que te ha concedido a ti."
Una vez le ha llevado a su asiento, él acerca una silla para sentarse a su lado. Le ha servido el café y las galletas, bien podía haber preparado algo más o menos aceptable pero acaba de llegar.
Coincide, tal parece que son el público fijo en este horario. Lo distinto es que Alphonse no es capaz de mostrarlo como un desagrado evidente que se refleje en su semblante, pero sí es capaz de distinguirlo la del ajeno.
"Buenas." que quede ambiguo, como ha sido dicho. La voz
ya que me han invitado tomaré lo que me plazca. Deberías hacer lo mismo."
Eso le recuerda, ¿cómo ha de referirse a este joven?
"¿Quieres decirme tu nombre?"
/ haziel.
Ambas manos reposan en la superficie de madera, ninguna reacción ante el extraño agradecimiento no verbal. Le recuerda a él más joven, sin embargo.
"¿Por qué? ¿No deseas una muerte más digna de recordar?"
Más violenta, era la palabra.
"No me agradezcas, esto no es mío. Pero
aunque no ha pensado nada aceptable en relación, puras infamias.
"Tengo unas horas aquí, simplemente. Imagino que tú llevas días." le gustaría intuir. "Llámame Alphonse."
/ heaven.
No le cree nada de lo que sale de su boca y sin embargo, sonríe gustoso ante las palabras. No le habían desagrado las anteriores, la desvergüenza es a sus ojos una cualidad.
"Así sea, señorita." contesta acompañado de un ligero cabeceo y por supuesto, ¿por qué no iba a darse el
gusto de observar lo que orgullosamente exhibía? No se prolonga, es el repasar de su mirada cual pestañeo.
Se sienta a su lado, el libro se reposa en su regazo como su mirada por un instante antes de dirigirla a la hermosa joven.
"¿Heaven? Oh, tienes un nombre maravilloso."