Muchos dicen que la mente creó el mundo. Sin embargo, esa afirmación es solo una verdad a medias.
La mente participa en la creación de la realidad que experimentamos, pero no es el origen de la existencia.
Antes de cualquier pensamiento, ya existía la conciencia. Antes de la mente, ya estaba el Ser.
Antes de toda forma, existía el vacío, ese espacio infinito donde todo es posible y donde todo existe en potencia.
Para manifestarse en el mundo físico, la conciencia utilizó la mente como una herramienta de creación.
Pero en el proceso, la mente olvidó su origen y comenzó a creer que era la dueña de la realidad.
(Desde entonces, interpreta el mundo a través de ideas, creencias, juicios y conceptos.)
Por eso se dice que vivimos en una ilusión. No porque la realidad no exista, sino porque no vemos la realidad tal como es.
Cada persona percibe una versión diferente del mundo según los filtros de su propia mente.
Cuando observas la realidad únicamente desde la mente, la ves a través de juicios, limitaciones, creencias heredadas, ideas implantadas por otros, miedos, ilusiones y ego. La mente interpreta constantemente y rara vez ve las cosas tal como son.
Pero cuando observas desde el corazón, la perspectiva cambia. Comienzas a ver una realidad más amplia, más profunda y más cercana a la verdad. Donde la mente separa, el corazón une. Donde la mente teme, el corazón comprende. Donde la mente juzga, el corazón acepta.
La realidad no cambia; lo que cambia es el lugar desde donde la observas.
Lo que vemos no es la realidad completa, sino una interpretación limitada de ella.
Existen dimensiones más profundas y sutiles que no pueden ser comprendidas mediante el pensamiento. Solo pueden experimentarse cuando dejamos de identificarnos con la mente y regresamos a la presencia.
Por eso la famosa frase "Pienso, luego existo" no expresa toda la verdad. Desde una mirada más profunda, podríamos decir: "Primero siento, luego pienso". O incluso: "Primero soy, luego siento y después pienso".
Porque el pensamiento no surge de la nada. Surge dentro de la conciencia. Surge dentro de algo que ya existe antes que él. Ningún pensamiento podría aparecer si no hubiera primero una presencia capaz de percibirlo.
Cuando vivimos únicamente desde la mente, creemos que somos nuestros pensamientos. Pero cuando entramos en el silencio interior, descubrimos que somos mucho más que eso. Descubrimos que detrás de cada pensamiento existe una presencia inmensa, silenciosa y eterna que simplemente observa.
La mente crea historias, interpretaciones y conceptos. El corazón siente. Pero es la conciencia la que da existencia a ambos.
Cuando recordamos esto, dejamos de vivir atrapados en la ilusión de la separación y comenzamos a reconocer nuestra verdadera naturaleza: la conciencia que observa, siente, piensa y da vida a toda experiencia.
Colombianos:
¿Están firmes por la Patria? 🇨🇴🐅
Hoy necesito de ustedes. Que cada celular, cada estado de WhatsApp, cada video y cada camiseta de Colombia se conviertan en un mensaje de libertad.
Compartan nuestros símbolos, nuestro himno y nuestro mensaje. Que nadie pueda silenciar la voz de millones de colombianos que quieren una Patria distinta.
Mientras damos la batalla jurídica, ustedes ayúdenme a que este movimiento siga creciendo en cada rincón del país.
¿Me ayudan?
¡Firmes por la Patria!
(A.D.L.E) 🇨🇴🐅
Confía… ten fe.
No dudes… no desesperes...
Hay momentos en la vida en los que todo parece detenerse. Los caminos se nublan, las respuestas no llegan y el corazón se llena de preguntas que nadie parece poder contestar.
En esos instantes, la mente corre buscando soluciones inmediatas, mientras el Ser solo es silencio y confianza.
A veces creemos que porque no entendemos lo que está ocurriendo, significa que estamos perdidos.
Pero no todo lo que sucede en tu vida tiene como propósito ser comprendido de inmediato.
Hay procesos que primero deben sentirse, vivirse y atravesarse antes de revelar su verdadero significado.
La desesperación nace cuando intentamos controlar aquello que todavía no estamos preparados para entender.
La fe, en cambio, renace cuando aprendemos a soltar la necesidad de tener todas las respuestas y comenzamos a confiar en nuestra substancia divina.
Confía en los tiempos de la vida.
Confía incluso cuando no puedas ver el siguiente paso. La semilla también atraviesa la oscuridad antes de convertirse en árbol. El amanecer siempre llega, aunque durante la noche parezca imposible.
No estás caminando solo.
Hay una fuerza más grande acompañándonos en cada paso, incluso aquellos que damos con miedo, cansancio o incertidumbre.
Lo importante no es avanzar rápido, sino no dejar de avanzar.
Respira… escucha tu interior… y recuerda:
muchas veces, aquello que hoy parece una prueba, mañana será la razón por la que descubriste tu verdadera fortaleza.
@enconexionreal La paz no es posible sin vencer el miedo original, así qué, sin temor digamos correctamente: "... en ésto radica la paz de Dios". Usar Universo, Amor, u otras palabras en lugar de "Dios" sólo revela qué aún se le teme a Dios.
EL VERDADERO SILENCIO DE LA MENTE
El verdadero silencio de la mente no es la ausencia forzada de pensamientos, ni un estado artificial alcanzado por esfuerzo o control.
No es el resultado de luchar contra lo que aparece, ni de intentar vaciar la experiencia.
Ese tipo de silencio, buscado como objetivo, suele ser solo una pausa temporal dentro del mismo ruido.
El silencio real no se fabrica: no depende de la voluntad ni del logro.
La mente, por naturaleza, genera actividad:
pensamientos,
imágenes,
recuerdos,
proyecciones.
Pretender que deje de hacerlo es desconocer su función.
Pero el problema nunca ha sido que la mente piense, sino la identificación con ese movimiento.
Cuando cada pensamiento es tomado como propio, como relevante o como algo que debe ser seguido, el flujo se intensifica y se convierte en ruido constante.
El verdadero silencio comienza a vislumbrarse cuando hay observación sin intervención.
No se trata de analizar ni de controlar, sino de ver directamente cómo surge el pensamiento, cómo intenta sostenerse y cómo desaparece.
En esa mirada sin participación, ocurre un quiebre: la mente deja de ser el centro y pasa a ser simplemente un fenómeno más dentro de la experiencia.
En ese punto, algo cambia de forma radical. Los pensamientos pueden seguir apareciendo, pero ya no ocupan todo el espacio.
No arrastran,
no definen,
no construyen una continuidad obligatoria.
Y entre ellos o incluso en medio de ellos se revela un fondo que no está hecho de pensamiento. Ese fondo no es creado; siempre estuvo ahí, pero no era reconocido.
Ese es el verdadero silencio: no la eliminación del pensamiento, sino la no identificación con él.
Es un silencio que no depende de condiciones, que no se rompe porque aparezca una idea, y que no necesita ser sostenido. No es frágil ni momentáneo, porque no pertenece a la mente.
Es previo a ella.
Cuando este silencio es reconocido, la búsqueda de callar la mente pierde sentido.
Ya no hay necesidad de modificar lo que ocurre.
La mente puede seguir su curso, pero ya no hay confusión.
Y en esa ausencia de conflicto, el silencio deja de ser una meta… y se revela como lo que siempre ha sido.
CARTA A TU NIÑO INTERIOR
Ven aquí, pequeño.
Mírame a los ojos y siente el peso que hoy te quito de los hombros.
Te libero, niño mía, de uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce y trece años, donde intentaron moldear tu arcilla con manos extrañas para ti.
Te libero de la mirada inquisidora que esperaba de ti una forma, una utilidad, un silencio o una complacencia que no te pertenecían.
Se acabó.
Se terminó la obligación de ser el espejo donde otros buscaban sus propios reflejos perdidos. Ya no tienes que ser el trofeo, ni la solución, ni el "niño bueno" que el sistema diseñó para que no estorbara.
Hoy te devuelvo el derecho a tu propio misterio.
Entiende esto, pequeña versión:
Eres un Espíritu despierto desde el primer aliento que tomaste.
No viniste a este simulacro a "llegar a ser alguien"; llegaste siendo el Todo.
Tu luz pura, tu curiosidad salvaje y tu conexión directa con el origen siempre han sido suficientes.
Y si para algunos a tu alrededor tu brillo resultó "demasiado", es porque sus ojos solo estaban acostumbrados a la penumbra.
No era tu luz la que fallaba, era su capacidad de ver.
Te pido perdón por las veces que te hice dudar de tu propia magia para encajar en moldes estrechos. Hoy rompo esos moldes.
Hoy te abrazo y te digo que puedes ser como sos y tan libre como tu naturaleza te lo pida.
Vuelve a jugar, vuelve a soñar sin filtros. Puedes habitar el infinito.
Estamos a salvo.
La compasión trae perdón
Cuando ves que las personas actúan desde su nivel de conciencia, el perdón deja de ser un acto heroico.
Se vuelve casi automático.
Porque entiendes que:
•muchos hieren sin saber
•muchos reaccionan desde miedo
•muchos repiten patrones inconscientes
Entonces el resentimiento pierde fuerza.
Y ahí aparece la paz
Pasa de las quejas a la gratitud en la vida
y comienza a considerarte afortunado,
de lo contrario, las semillas de la desgracia permanecerán allí.
Sri Sri Ravi Shankar
La Oración no es "pedir algo a Dios"…
Es sentir que el milagro ya ocurrió.
"Por eso les digo... que cualquier cosa que pidan en Oración, CREAN que ya la han recibido y la tendrán..." - Marcos 11:24
Para entender el apego y cuando surge
Cuando por alguna situación, empiezas a desear algo y pierdes tu paz hasta que no lo consigues, ahi se puede decir que estás apegado.
Lo mismo cuando te enojas, significa que estás apegado a que las cosas sean de una manera.
En cambio, por ejemplo cuando rechazas algo, pero sin ningún tipo de enojo ahí no hay apego.
Cuando estas con mucha excitación por haber conseguido algo, hay apego. En cambio si te lo tomas como una bendición mas, ahí no hay apego.
Entonces:
Cuando te sobresaltas por algo bueno que recibis, o bien te enojas por algo que quizás no te gusta, se genera una impresión muy fuerte en la mente y eso es lo que te termina generando un apego. Se entiende?
Cuando una partícula de polvo entra en tu ojo, el como te lo tomas, puede mostrarte si estás realmente apegado o no.
Si estas inquieto por conseguir determinadas cosas, uno puede decir que no está en libertad, porque la mente no puede descansar.
Tanto el deseo (cualquier deseo) que te trae un inconformismo puede decirse que es un apego.
En cambio si abrazas lo que sucede, no. Por ejemplo si está en el auto, estás en el auto;
si hace calor, hace calor
si hace frío, hace frío y listo.
Si crees que cuando logres un deseo vs a obtener paz, estás equivocado! Sin querer con el deseo estad posponiendo disfrutar este momento por algo futuro. Entonces eso te genera ansiedad, no te genera paz,
te genera tensión.
Y despues que lo conseguis al deseo, te suege otro, asi que tampoco será diradera esa paz. Por eso es una ilusión muy grande, creer que cuando se cumple un deseo recién vas a estar en paz o feliz
No estoy dentro del mundo.
El mundo está en mi mente.
“El mundo que vemos es la proyección de los pensamientos.”
Decir “el mundo está en mi mente” es asumir la responsabilidad del sueño.
Y aquí está lo no dualista:
no soy un soñador aislado.
No despierto solo.
Es con mi hermano con quien despierto, porque no está fuera de mí. Compartimos una sola mente.
Cuando lo perdono, retiro la proyección.
Cuando dejo de verlo como cuerpo, recuerdo la Unidad.
#Despertamosjuntos
Cómo estar en todo sin quedar atrapado?
Segun el Yoga Vashistha
Vamos por partes:
🌊 1. La vida como gota sobre hoja de loto
Rama no dice “abandona el mundo”.
Está diciendo: no confíes en él como si fuera estable.
Tú ya lo estás viendo:
•Un hijo hoy quiere jugar un deporte
•Mañana quiere otro.
•Tu tía dio “toda su vida” a sus hijas y hoy siente vacía porque jna de ellas no la visita.
•La mente hoy está luminosa y mañana puede estar febril.
La gota resbala. Siempre resbala.
El error no es participar.
El error es creer que la gota puede quedarse quieta.
🧠 2. El colador no se llena
Esta frase es oro:
Un colador no se puede llenar de agua.
Recuérdalo siempre:
La mente es un colador.
No importa si es dinero, familia, reconocimiento, control, espiritualidad incluso…
Todo se escurre.
Por eso un sabio no quiere más objetos.
Quiere no depender del objeto para estar en paz.
⚖️ 3. ¿Cómo vivir sin desidia y sin febrilidad?
Esta es la pregunta central.
Desidia = apatía, abandono.
Febrilidad = agitación, compulsión.
El punto medio no es tibieza.
Es una ecuánime acción sin identificación.
Te lo traduzco a tu vida concreta:
•Llevar al niño a rugby → acción.
•No convertir eso en “mi identidad como padre exitoso o fracasado” → es libertad.
•Caminar con ellos antes de que lo busquen → acción.
•No narrarte internamente una película épica o dramática → es libertad.
•No castigarte luego con una historia → es libertad.
Eso es “estar en el mundo sin ser el mundo”.
🪞 4. El verdadero enemigo
Brutal para el ego.
Pero observa algo muy fino:
No dice que el problema sean los hijos, la familia, el dinero.
Dice que el problema es:
“Yo soy el hacedor y esto me define”.
Ese es el nudo.
Lo has visto mil veces:
Cuando la mente quiere hacer demasiadas cosas se destroza…
Sentirte bendecido te ayuda a superar cualquier obstáculo.
La mente agitada endurece el corazón.
La gratitud lo suaviza.
Sonriente.
Sin discurso filosófico.
Solo presencia.
Eso es más liberador que mil teorías.
🌪️ 5. El deseo como caballo desbocado
Escuchar una voz que dice “salí” y otra que dice “quedate”… eso no es patología.
Es mente.
El error es creer que cada impulso merece obediencia o represión.
La práctica es más simple:
Deja que el caballo se agite…
pero recuerda que tú no eres el caballo.
Ahí entra el anclaje central:
Todo lo que pasa en la Avatar es nada. Lo importante es desidentificarse.
Eso no significa volverte frío.
Significa actuar sin que el personaje te absorba.
🕊️ 6. ¿Cómo irse sin impresiones ni vasanas?
Gran pregunta. Profunda.
No se logra huyendo del mundo.
Se logra no masticando mentalmente cada experiencia.
Las vasanas se crean cuando:
•Revives.
•Te justificas.
•Te culpas.
•Te glorificas.
•Te narras.
Si haces algo… y lo dejas morir ahí…
no deja huella profunda.
🌞 7. La clave
No estás buscando escapar.
Estás buscando estar libre mientras actúas.
Y eso es exactamente lo que Rama está pidiendo.
No abandonar hijos.
No abandonar compromisos.
No abandonar el cuerpo.
Sino abandonar la idea:
“Yo soy esta historia”.
Y cuando te sientas arrastrado como hoja al viento, recuerda algo muy simple:
El viento no mueve el espacio.
Respira.
Camina.
Sirve.
Sonríe.
Y deja que el duende del deseo baile solo.
Problemas
No hay ningún problema que no puedas resolver.
Cuando vos tenés un problema que pensás que no puede ser resuelto, tenés que aceptarlo.
Entonces ya no es un problema, y pasa a ser un hecho.
Suponte que pensás que es un problema que el Océano en Noruega es muy frío.
Obviamente, tú no puedes calentar el océano, por lo tanto esto tampoco puede ser cambiado; tú aceptas eso y esto deja de ser un problema.
Solamente cuando tú estás buscando una solución: ahí hay un problema.
De este modo no hay problema que no pueda ser solucionado.
En el momento que te des cuenta que ahí no hay solución, un problema deja de ser un problema.
La solución es el final de todos los problemas.
Las soluciones vienen de ti cuando tú estás calmó y tranquilo; cuando usas la inteligencia; cuando no eres letárgico y eres activo y cuando tienes una fé fuerte en las leyes divinas.
Sri Sri
LA ILUSIÓN DE SEPARACIÓN
Gran parte de lo que hoy se presenta como espiritualidad
desde ciertas lecturas del gnosticismo hasta la New Age moderna,
pasando por religiones institucionalizadas comparten un supuesto silencioso:
que estamos separados.
Separados de Dios, separados del Uno, separados de nuestra verdadera esencia, separados de un “plano superior” al que habría que volver.
Toda la arquitectura espiritual tradicional descansa sobre esa herida inicial.
La no dualidad señala algo radical:
la separación no es un hecho, es una interpretación.
Es un pensamiento convertido en cosmología.
El gnosticismo, por ejemplo, propone jerarquías invisibles, demiurgos, prisiones cósmicas y un conocimiento secreto que rescata al alma.
La religión propone caída, culpa y redención.
La New Age propone vibraciones, ascensión y niveles de conciencia que deben alcanzarse.
Aunque parecen diferentes, todas repiten el mismo guion:
“no estás completo ahora”,
“hay algo más arriba”,
“debes llegar”,
“debes integrar”,
“debes fusionarte”.
Es decir: convierten la existencia en un proyecto, y al Ser en una tarea pendiente.
La ilusión se mantiene porque siempre hay un después.
Una de las formas más sofisticadas del error es la idea de
“cristalizar el espíritu” o “fusionarse con la gran mente universal”.
Suena elevada, pero implica lo mismo: que tú eres una parte fragmentada que debe volver al todo.
Pero el Uno no puede integrarse, porque el Uno no está dividido.
La conciencia no necesita completarse.
No hay un espíritu individual que tenga que disolverse en algo mayor, porque esa individualidad ya es conceptual.
El deseo de fusión es todavía el deseo del personaje buscando una salida glorificada.
La falsa espiritualidad funciona como una religión sin iglesia:
cambia dogmas por energías,
santos por guías,
pecado por baja vibración,
cielo por quinta dimensión.
Pero el mecanismo es idéntico: se inventa un mapa, una escalera y una meta.
Y mientras exista meta, existe buscador; mientras exista buscador, existe separación.
El sistema espiritual no libera:
refina la jaula, la vuelve luminosa y respetable.
La no dualidad no ofrece un camino para llegar al Uno, porque señala que nunca estuviste fuera.
No hay que ascender, no hay que integrarse, no hay que fusionarse. Solo hay que ver que la sensación de ser “alguien separado” es un pensamiento repetido, no una realidad.
Cuando cae esa identificación, no se logra una unión mística: se revela que jamás hubo distancia.
El Uno no es un destino.
Es lo que queda cuando termina el relato de separación.
No es una historia mía, pero hubiera podido ser.
Precioso.
En la cocina de mi abuela no había refrigerador, ni garrafones azules, ni botellas de agua alineadas como soldados en una repisa.
Había un cántaro de barro, grande, silencioso, con la boca cubierta por un simple paño limpio.
Yo, de niño, me quedaba mirándolo. Me fascinaba ese misterio: ¿cómo podía el agua estar tan fría, tan suave, sin hielos y sin electricidad?
Un día, mientras ella llenaba mi vaso, le pregunté:
—Abuela, ¿por qué el agua de aquí sabe diferente?
Sonrió, y con la calma de quien ha vivido mucho, me mostró el secreto.
Metió la mano en el jarro y sacó una piedra redonda, del tamaño de su palma.
—Esta piedra ha viajado más que tú y que yo juntos. Vino del río, la lavé, la herví y la puse aquí. El agua la reconoce… y se calma.
Me explicó que el barro respiraba, que dejaba pasar el aire y mantenía el agua viva, como si aún estuviera en la corriente.
Que las piedras no solo daban minerales, sino memoria.
—El agua que pasa por piedra y barro no se pudre, no se amarga. Se vuelve medicina —dijo.
En ese momento no entendí del todo.
Pero con los años, cuando cambiamos el cántaro por el plástico y la piedra por nada, lo supe.
El agua perdió su alma.
Hoy, cada vez que bebo agua con sabor a cloro, cierro los ojos y recuerdo el golpe suave del vaso de barro en mis labios, la frescura que parecía venir de un manantial secreto.
Y entiendo que mi abuela no solo me dio de beber… me enseñó que la tierra y la piedra guardan vida.
Quizás sea hora de volver.
No por nostalgia.
Sino porque hay cosas que la modernidad no sabe imitar.
@insubarataria@Mav_erick2@Zoltan668412812@TruthSeeker5070@isishern72@MatamalasJ@noaylucky@twtoj11@JoseFerreiraj94@nofler8@canariasdyu
EL CUERPO DENTRO DEL ESPÍRITU
Anatomía de lo invisible
Entendamos que:
No es el espíritu el que está dentro del cuerpo,
es el cuerpo el que está dentro del espíritu.
¿Cómo entenderlo?
No es que el aire este dentro del globo, es
el globo el que está inmenso en el aire.
¿Cómo entenderlo mejor?
No es que el personaje del sueño tenga
una mente, es el personaje el que
existe en la mente del soñador !