– Bueno, no cualquier humano se pondría eso en la cara...
Siente la calidez de su rostro atraves de su falo, mirando con nervios y los cachetes colorados. El corazon no deja de latirle con fuerza.
– ¿N-No es suficiente?
– M-Mmhm, n-no realmente... Los humanos son raros...
Su agarre se siente firme, como si no fuera a soltar todo ese pedazo en un lsrgo tiempo. Le es inevitable soltar unos cuantos gemidos.
– ¿Q-Que sucede?