@S0N0FD3ATH ;;
Sabía que no tenía ningún derecho, pero entre los efectos de aquel dulce y sus propios sentimientos, ver a Edward conversar y bailar con otras damas la había hecho sentir unos celos irracionales. Aunque, ¿tan mal estaba querer toda su atención para ella? ›
‹ frente con él, sí que fue pura casualidad, y justo cuando la joven había decidido alejarse un rato del gent��o; se dirigía a los establos, con un par de manzanas que había robado hacía unos minutos de un árbol para su yegua.
—Lord Lambert —saludó, algo sobresaltada, pues ›
@M0NST3RLAMER —Oh, no se haga el tonto —exclamó, presa de aquel monstruo verde que se había apoderado de ella—. ¡Já! Tan solo haber nacido varón ya le confiere una libertad que yo nunca tendré.
En ningún caso se habría atrevido Alexandra a decir algo así en voz alta, y afectada como ›
@TH0RNSCL0UD ‹ había cautivado su corazón. Algo que, por el momento, solo Leonor conocía, aunque bastaba con observar un poco a la joven para darse cuenta de a quién iban sus afectos.
—¿Distraída? —preguntó, volviendo la atención y la mirada a Peter—. Oh, no, yo… no.
@TH0RNSCL0UD Le dedicó una sonrisilla nerviosa ante su respuesta, sin estar demasiado segura sobre cómo debía comportarse. No solo eso, sino que, como en cada evento desde hacía ya un par de meses, la mirada de Alexandra se perdía entre la multitud, en busca del apuesto caballero que ›
@TH0RNSCL0UD A pesar de lo ocurrido y de lo mucho que aún recelaban sus hermanos, Alexandra había estado ocupada estando enamorada para cultivar rencor alguno. Aunque sí que había estado evitándole en casa, sintiendo todavía cierta incomodidad cuando se encontraba con él.
—Primo ›
@M0NST3RLAMER Aún le quedaban restos del azúcar de aquel pastelito en la boca, pero había sido incapaz de seguir entre los invitados, pues solo quería arrancarles joyas y tocados para quedárselos ella. ¿Por qué todas tenían cosas tan bonitas? ¡Ella también se lo merecía? Refunfuñaba para ›
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Alexandra montaba habitualmente a caballo, pero siempre había disfrutado más de los paseos tranquilos que de las carreras. Aun así, le pareció una buena idea apuntarse a aquella, tan solo porque era quizás, lo único interesante que le ofrecía la boda. Y quizás la ›
‹ despeinara el cabello que tanto que habían esmerado sus doncellas en adecentar, Alexandra espoleó a su yegua y mantuvo un buen ritmo toda la carrera. No fue suficiente para llegar de las primeras, pero apunto estuvo de pasar al hombre que terminó quedando en tercer lugar. ›