Y esto es la vida. Un día eres la persona más feliz del mundo y a los siguientes la vida te da un vuelco. Ojalá aprendiésemos a vivir como si no existiese un mañana.
Me encuentro en la estación de Chamartín a un político conocido que sale de la Sala Vip acompañado del personal de Prosegur, accede al tren sin hacer cola y carga una mochila en la que se lee: “La Administración siempre cerca de ti”.
Pase lo que pase siempre se puede volver a empezar. Y eso, si lo interiorizas, alivia. Estamos vivos, volvemos a empezar. Y así todas las veces que haga falta.
Esto no es un problema competencial ni burocrático.
Esto es una EMERGENCIA NACIONAL BESTIAL.
Y es INCOMPRENSIBLE que todavía, a estas horas, el Gobierno no la trate como tal.
TODOS LOS MEDIOS DEL ESTADO SON IMPRESCINDIBLES.
¿A QUÉ ESPERAN?
ESPAÑA, NACIÓN SIN ESTADO.
Estoy muy jodido, somos un ex pais, pagamos los impuestos de países nórdicos para tener los servicios de un país tercermundista, esto tiene que sentar un precedente.
Entre más edad tengo, más entiendo el valor de la privacidad, de cultivar tu círculo y ser exclusivo con las personas que dejas entrar.
Puedes ser abierto, honesto y real, ser amable con todos y a la vez comprender que no todo el mundo se merece un asiento en la mesa de tu vida.
Hace poco leí -no recuerdo dónde ni el autor- que el síntoma más primario de felicidad es desear la repetición. Y es cierto, sucede con los restaurantes que te gustan, las personas que quieres, los libros que te marcaron, los viajes que hiciste. Uno siempre desea volver, repetir.