Agilidad es estar haciendo siempre lo más valioso que podrías estar haciendo. Lo prioritario. No se trata de velocidad sino de estar enfocado y corregir el rumbo a tiempo.
Dejen de llenarse la boca con los Nobel argentinos, porque Houssay, Leloir y Milstein se formaron en las Universidades nacionales bajo el antiguo sistema selectivo, arancelado y con exámenes de ingreso. Ah, y eran antiperonistas, ya que los tres científicos sufrieron persecución política y censura durante los gobiernos peronistas, debido a sus posturas ideológicas opositoras
Teoría de la Elección Pública
En un despacho austero de la Universidad de Virginia a principios de los años 60, dos economistas estadounidenses, James M. Buchanan y Gordon Tullock, miraban con lucidez implacable el espectáculo de la política moderna. No veían nobles servidores del bien común, sino seres humanos de carne y hueso, racionales y egoístas, que respondían a incentivos exactamente igual que cualquier tendero, banquero u obrero. De esa observación brutal surgió The Calculus of Consent (1962) y, poco después, la Teoría de la Elección Pública: la política no es un reino de altruistas desinteresados; es un mercado más, donde políticos, burócratas y votantes persiguen su propio beneficio, y donde los grupos de interés concentrados capturan el poder mientras los costos se difunden entre millones de contribuyentes invisibles. El «rent-seeking», esa fea palabra que Buchanan popularizó, consiste en buscar ganancias no creando riqueza, sino manipulando el aparato estatal para arrebatar recursos ajenos mediante regulaciones, subsidios o privilegios legales.
La idea es demoledoramente simple y, por eso mismo, intolerable para los románticos del poder: nadie en el gobierno es un «ángel guardián». Son agentes racionales que maximizan votos, presupuesto, prestigio y poder personal. Los votantes, racionalmente ignorantes, no estudian los programas; votan por promesas que les cuestan poco y les benefician mucho. Los burócratas expanden sus reinos porque su salario, su estatus y su jubilación dependen del tamaño del imperio que controlan. Y los lobbies, esos grupos pequeños y bien organizados, pagan el precio de la captura regulatoria porque los beneficios son enormes y concentrados, mientras los costos se reparten entre todos los demás como una niebla invisible.
Esta teoría, una de las más corrosivas de la economía del siglo XX (Buchanan recibió el Nobel en 1986 precisamente por destripar el mito del Estado benevolente), no se queda en los manuales académicos. Se manifiesta con saña especial en los experimentos socialistas y comunistas, donde el Estado no es un árbitro neutral, sino el propietario absoluto de todo. Cuando el aparato controla la producción, los precios, el empleo y hasta los pensamientos, el «rent-seeking» deja de ser un vicio marginal y se convierte en el único deporte nacional. La nomenklatura soviética no era una anomalía; era el resultado lógico de este proceso. Una nueva clase dominante que vivía en dachas, comía caviar y enviaba a los disidentes al Gulag mientras predicaba la igualdad. La «boliburguesía» venezolana, esos militares, ministros y enchufados que se repartieron PDVSA, empresas expropiadas y dólares preferenciales, no traicionó al chavismo; lo perfeccionó. Los cuadros del Partido en China actual no son comunistas del siglo XIX; son capitalistas de Estado con carnet rojo que amasan fortunas mientras el proletariado sigue siendo proletariado.
En la izquierda democrática el mecanismo es más refinado, pero idéntico en esencia. Los políticos prometen «bienes públicos gratis» como sanidad universal, educación gratuita, renta básica y subsidios verdes, financiados supuestamente por «los ricos» o por la deuda eterna. En realidad maximizan su propio stock de poder: cada nuevo programa crea clientelas dependientes, cada ministerio engorda burocracias leales, cada ley de «justicia social» multiplica los reguladores e inspectores que viven del presupuesto ajeno. Sindicatos de la educación pública bloquean cualquier reforma porque su monopolio les garantiza sueldos, privilegios y jubilaciones doradas a costa de generaciones de niños condenados a la mediocridad. ONG progresistas capturan fondos públicos para «luchar contra el odio» mientras sus directivos viajan en business class y dictan moral desde tribunas pagadas con impuestos. No hay ángeles en el poder; hay maximizadores de utilidad que, al expandir el Estado, expanden su propio botín.
El socialismo «real» siempre genera una nueva clase dominante porque la Teoría de la Elección Pública es implacable: cuando eliminas el mercado y la propiedad privada, no eliminas el egoísmo humano; simplemente lo canalizas hacia la única vía que queda, la política. El resultado no es el paraíso sin clases; es una cleptocracia con eslóganes igualitarios. Los costos se socializan, los beneficios se privatizan en mansiones, cuentas en Suiza y yates. Y cuando alguien señala la estafa, la respuesta es la de siempre: más Estado, más control, más represión para que el cuento no se derrumbe.
La Teoría de la Elección Pública no es cínica; es honesta. Brutalmente honesta. Nos recuerda que el poder corrompe y que el poder absoluto, el sueño húmedo de todo socialista, corrompe absolutamente. Por eso los regímenes que concentran todo en el Estado no producen igualdad; producen castas intocables con carnet del Partido. El resto del rebaño solo recibe las migajas y la factura.
Rescatando viejos párrafos de Pagni e YPF
Durante la gestión de Mauricio Macri el Estado se presentó en los tribunales madrileños, a través del procurador del Tesoro, Bernardo Saravia Frías, para denunciar que en el pase de los derechos de los Eskenazi a Burford había un fraude. YPF, bajo la presidencia de Miguel Gutiérrez, compró una acreencia de la Bolsa de Comercio sobre esa familia, para presentarse como querellante en el concurso de Petersen Energía y conocer el pleito desde adentro. Cuando el kirchnerismo regresó al poder y reemplazó a Macri esas acciones se paralizaron.
Esa desidia no debe sorprender. En 2019 se hizo cargo de la Presidencia un abogado que, ocho años antes, había sido contratado por los Eskenazi en YPF por 25.000 pesos mensuales: Alberto Fernández. Mucho antes, cuando todavía era jefe de Gabinete de ambos Kirchner, Fernández mantenía un trato privilegiado con esos empresarios a través de un oscuro operador de negocios llamado Adrián Kochen, que se acercó más tarde al “Señor del Tabaco”, Pablo Otero. “Todo tiene que ver con todo”, dirían en San José 1111.
Ese mismo año fue designado procurador del Tesoro Carlos Zannini, que fue el responsable jurídico de la estatización, impugnada en lo de Preska. Además de haber sido, durante los cuatro años de Macri, director del Banco de Santa Cruz de la familia Eskenazi. Lo había designado Alicia Kirchner en representación de esa provincia.
Gracias a la desidia, que parece deliberada, de Zannini, bajo el paraguas de Alberto Fernández, la Argentina quedó expuesta a tener que indemnizar a Burford/Eskenazi por 16.000 millones de dólares. Es el monto que reconoció Preska. Los Eskenazi se quedarían con 30% de esa suma. Es decir: entraron a YPF sin poner una moneda pero se llevarían, en teoría, alrededor de 5000 millones de euros por haber sido expulsados de la empresa. Cuánto que aprender.
Querés conocer el mayor fraude de la historia argentina, mirá este video👇👇👇
Los Kirchner los mas corruptos de los que tengamos memoria.
Todos callan.
#YPF
Si el laburo de María Ibarzabal Murphy y Sebastián Amerio, secretaria legal y técnica y procurador del tesoro, fue fundamental y excelente para el fallo, qué necesidad tienen de negar la influencia de Saravia Frias en la estrategia? Cuando es algo de público conocimiento y reconocido por todos?
La parte de usar una cuenta oficial y ponerle sobrenombres al periodista no reviste análisis.
Crearse su propio relato, de eso se trata.
Estuve tratando de entender lo que en el fondo me molestaba de la eutanasia de Noelia. No es porque fuera un suicidio. Como agnóstico tirando a ateo, no creo ni que la vida le pertenezca a alguien más que a uno. Elegir terminarla, libremente y de manera esclarecida, no es una decisión que le pertenezca ni a las organizaciones religiosas ni al Estado.
Sí hay algo extraño en que se solicite al Estado y a los médicos que faciliten la muerte de alguien que no está en estado terminal, cuando su misión es sanar y mantener en vida. También por eso no soy partidario de la pena de muerte (aparte de que creo que pudrirse en la cárcel puede ser peor).
Lo que encuentro perturbador es la incapacidad creciente en nuestra época de convencer sobre lo atractivo de la vida. Algo falla en la civilización cuando el impulso vital se apaga, tanto en la elección de la eutanasia para casos no terminales como en la crisis de la natalidad. Hay pocas ganas de contribuir a la vida humana. Tal vez sea el catastrofismo, el individualismo o que simplemente ahora uno tiene la posibilidad de elegir si quiere tener hijos o matarse sin violencia tras completar un trámite.
Comparto la gran alegría que tenemos los argentinos hoy por el fallo del tribunal de Apelaciones de EE.UU. que dejó sin efecto la sentencia que obligaba al país a pagar casi 18 mil millones de dólares y entregar el 51% de las acciones de YPF.
De esta manera termina una pesadilla que comenzó con el gobierno de Cristina Kirchner, con una expropiación ilegal que fue votada en contra por los diputados del PRO y que, como anticipé en su momento, iba a traer muchos problemas. Es indignante ver hoy a Cristina presumiendo desde su prisión domiciliaria que este fallo le da la razón a aquel atropello.
Los argumentos que tomó la cámara de apelaciones norteamericana son los mismos que originalmente presentó nuestro procurador, Bernardo Saravia Frías, lo que da un nuevo valor a su gran desempeño. También quiero destacar que, en estos dos años de gobierno, la tenacidad de la defensa de la actual Procuración fue la que finalmente permitió alcanzar el éxito.
Como sea, hoy es un día de alegría. El puño que hubiese significado para todos los argentinos el pago de esa condena ya quedó atrás. Es hora de dar el próximo paso para que la riqueza de la energía nacional nos ayude a reparar los daños de tantos años perdidos.
¿EL SALVADOR O EL OPORTUNISTA? La verdad detrás del fallo por YPF.
Javier Milei montó hoy un show en cadena nacional para adjudicarse un "triunfo histórico" en las cortes de Nueva York, pero la realidad es mucho menos épica y bastante más contradictoria. Mientras el presidente celebra como propio el fallo de la Cámara de Apelaciones que anuló la condena de 16.000 millones de dólares, oculta que el verdadero motor de esta victoria fue una estrategia jurídica que él mismo públicamente despreció y que nació años antes de su llegada al poder.
EL VERDADERO ARTÍFICE: Bernardo Saravia Frías.
El éxito que hoy festeja el Gobierno no se gestó en los últimos meses, sino durante la gestión de Mauricio Macri. El entonces Procurador del Tesoro, Bernardo Saravia Frías, fue quien diseñó la arquitectura legal que finalmente convenció a los jueces estadounidenses: el argumento de que la expropiación de YPF fue un acto soberano regido por el derecho administrativo argentino y no un simple incumplimiento de contrato comercial.
Saravia Frías sostuvo con firmeza que la justicia de Estados Unidos no tenía jurisdicción para aplicar penalidades basadas en una interpretación errónea de nuestras leyes locales. Esa defensa técnica, profesional y silenciosa, la misma que Milei calificó indirectamente de mala praxis tildando públicamente a la estatización de "robo", fue la que hoy evitó el desastre financiero.
Habrá que esperar cómo avanza o se define la cuestión, pero lo que queda claro, más allá de la pretensión presidencial de arrogarse un triunfo que no le corresponde, es que no fueron las "fuerzas del cielo" ni el talento diplomático de esta gestión. Fue la solidez técnica de una estrategia de Estado, iniciada por Saravia Frías, la responsable de este fallo histórico.
Sigue el canal Ideal Republicano en WhatsApp: https://t.co/3eHLu2ZA30
#YPF #SaraviaFrias #Milei #Buitres #JusticiaSoberana
Argentina es un país en el que mentira la verdad
1. Los Kirchner obligan a Repsol a "venderle" el 25% a los Eskenazi (dueños del Banco de Santa Cruz) a cambio de pagos futuros a realizarse con dividendos que iría generando la compañía
2. Los Eskenazi aceleran el retiro de utilidades de YPF
3. Mientras tanto los Kirchner mantienen pisados los precios de los combustibles lo que hace poco rentable la actividad
4. Se muere Néstor y pasan cosas. No queda en claro si lo de los Eskenazi era de los Eskenazi o del difunto
5. Cristina expropia YPF con Axel. Le paga a Respol pero no así a los Eskenazi que la habrían mexicaneado
6. Grupo Petersen (los Eskenazi) le hacen juicio a Argentina por un problema entre bandidos
7. Grupo Petersen auspicia al 90% de los periodistas de este país. Sobre todo a los "buenos", los "republicanos", los que le gustaban a mi abuela
8. Milei hace mil viajes a EEUU vestido con un mameluco de YPF. Argentina adhiere a casi todo lo ue propone EEUU en los ámbitos internacionales. Los buenos de Argentina se escandalizan, reclaman volver a la poco brillante neutralidad de Yrigoyen (de lo peor del siglo XX)
9. El 13 de marzo de 2026 el Gobierno de Estados Unidos se presentó como amicus curiae en favor de Argentina
10. La Cámara falla a favor de Argentina. 11. Periodistas y analistas argentinos exclaman "¡Kicillof tenía razón!"
Sí, la provincia de Buenos Aires es el principal proveedor de pauta desde el año 2024. Kicillof maneja la provincia de Buenos Aires. Los periodistas argentinos son una desgracia.
en Tokio me tomo un taxi y veo que el que maneja no es japones. Algo muy raro, le pregunto de donde viene y me dice de Iran. Le digo como llega un irani a ser taxista en tokio le pregunto intrigado. Me cuenta que vive en Japon hace mas de 40 años y se fue de Iran por que perseguian su religion. Le pregunto si era Bahai.
planta los frenos, para el coche se da vuelta y me pregunta de donde conozco sobre los Bahais.
Le digo que soy judio y que somos amigos de los Bahais.
me dice “ Nosotros somos amigos de los judios, siempre de el lado de Israel”
Un poco la vida rota de este imigrante forzado a tierras extrañas fue vengada por sus amigos judios.
El mundo sin el regimen asesino de Teheran es un mundo mejor.
Este artículo me encantó.
Los agentes viven dentro de un entorno con contexto, memoria, tools y permisos.
> Diseñar ese entorno se llama context engineering.
> La implementación concreta es el agent harness.
Tiene 4 niveles clave:
1) Custom Rules: archivos .md que se inyectan en cada sesión. Definen stack, convenciones, arquitectura y testing.
2) MCP Servers: tools que conectan al agente con tu entorno real: puede consultar la base de datos, llamar APIs, leer documentación interna o interactuar con CI.
3) Skills: se activan solo cuando hacen falta. Traen contexto específico, ejemplos y pueden delegar tareas pesadas a subagentes aislados para no contaminar el context window.
4) Spec Driven Development (SDD): escribir specs detalladas antes de que el agente toque el código. La spec funciona de guía para saber qué construir, cómo hacerlo y cómo validarlo.
También habla de: agent loop, límite del context window y de cómo estos problemas se están resolviendo a gran escala.
Si le damos los mismos datos a 158 científicos, ¿llegan al mismo resultado?
Esta pregunta parece bastante boba, pero unos investigadores decidieron gastarse su beca de Wikipedia en comprobarlo.
Así que les dieron a todos la misma base, las mismas planillas, todo igual. La pregunta que tenían que responder también era la misma: La inmigración, ¿afecta el apoyo a programas sociales?
El resultado fue que cada equipo llegó a conclusiones diferentes, mientras que algunos encontraron efectos positivos, otros negativos y otros nada.
Pero, lo inquietante, vino después cuando encontraron un patrón. Los científicos se encontraban evidencia que coincidía con lo que ya creían antes de sentarse a analizar nada, y no es que truchasen los números.
El sesgo entra antes, en decisiones que suenan totalmente razonables.
¿Miden la inmigración como porcentaje de población o como flujo de entrada por año? ¿Uso datos hasta 2006 o incluyo también la ola de 2016?
Suenan decisiones chiquititas.
El tema es que los científicos pro-inmigración elegían sistemáticamente las combinaciones que daban resultados positivos. Mientras que los anti-inmigración las que daban negativos.
Cinco decisiones metodológicas explican el 68% de la diferencia entre los distintos grupos.
Ahora, ojo, esto pasa en ciencias sociales, donde hay que elegir cómo medir cosas blandas, como apoyo social o bienestar. En matemática no te preocupes, 2+2 sigue siendo 4.
Pero cuando un humano tiene que decidir cómo traducir el mundo a números, la objetividad deviene completamente un chiste.
Como decía Ronald Coase: "Tortura los datos el tiempo suficiente y terminarán confesando lo que quieras".
La resistencia de las iraníes a un sistema patriarcal, misógino, homófobo y racista es quizá la revolución feminista más importante del siglo. No se trata sólo del hijab y la policía moral. La discriminación legal es monstruosa:
・Menos del 14% de las mujeres participan en la fuerza laboral; el esposo tiene la facultad de prohibirles trabajar o viajar.
・El cargo supremo del país les está vetado. Tampoco pueden ser jueces. En el Parlamento, les corresponden 14 de 290 escaños.
・La violación conyugal no está penada. Tampoco otras formas de violencia doméstica. La violación no está tipificada como delito. El matrimonio infantil lo permiten explícitamente las leyes.
・Todas las mujeres, independientemente de su edad, requieren del consentimiento escrito del padre o el abuelo paterno para contraer primeras nupcias.
・Los hombres tienen la facultad legal de impedir que sus esposas viajen o trabajen.
Las iraníes luchan contra todo el entramado legal, político y social de una teocracia que ojalá esté dando sus últimos y violentos estertores.
De eso y más da cuenta este artículo de @ferezmanuel, que recomiendo vivamente:
https://t.co/dtRupJCX6c
Esto es hermoso, emocionante.
En pleno centro de Teherán, la capital de Irán, las mujeres se están quitando los velos y los prenden fuego. Todo un símbolo de liberación.
La mayor revolución femenina del siglo XXI está ocurriendo frente a nuestros ojos ahora mismo.
Ustedes son muy jóvenes, pero hubo una época en que la izquierda celebraba la liberación de presos políticos encarcelados por sangrientos dictadores de América Latina.
- "A quienes dicen que a Estados Unidos solamente le interesa el petróleo, a esas personas les pregunto: ¿Qué creen que querían los rusos y los chinos? ¿La receta de las arepas?"
JJAJAJAJAJJAJAJAJAJJAJAJAJJAJAJJ, se pasó.
Como muchas personas, mi corazón está a la izquierda. Siempre he votado por alguna variación de ella. Mi forma de entender el mundo tiene raíces profundas tanto en el marxismo como en sus críticas desde la misma izquierda, de Camus a Orwell. Pero descubro que lo que me separa de la izquierda oficial —o al menos de su versión tuitera— es precisamente el corazón.
Porque soy de izquierda, mi primer impulso ante la caída de Maduro es una alegría visceral. No por quien la provocó —Trump no despierta en mí ninguna simpatía— sino por los millones de venezolanos que llevan años huyendo de una parodia grotesca del socialismo. Por las madres que no han visto crecer a sus hijos. Por los profesionales manejando Uber en Santiago. Por los que murieron cruzando el Darién.
La izquierda que conozco en Twitter piensa al revés: primero el antiimperialismo, después la soberanía, luego la no injerencia, y al final —si queda espacio— los venezolanos. Como si el principio de no intervención pesara más que los cuerpos torturados en El Helicoide. Como si los derechos humanos del tirano importaran más que los de sus víctimas.
Este reflejo automático se repite en cada crisis. En Cuba, la corrupción dinástica de los Castro siempre pesa menos que el embargo. Cuando las iraníes se quitan el velo y enfrentan a los mulás, la izquierda busca primero denunciar a la CIA. Cuando quemaron el metro en Santiago, había que entender la rabia antes que lamentar a la cajera que no pudo llegar a su trabajo. No importa que los mulás ejecuten homosexuales, que los muyahidines lapiden mujeres, que los Castro encarcelen poetas: si están contra Estados Unidos, merecen comprensión.
Entiendo el razonamiento. Conozco la historia de las intervenciones, los golpes de Estado, la Escuela de las Américas. Sé que Estados Unidos no regala nada y que Trump es un personaje siniestro. Pero lo que no puedo entender es la ausencia de emoción humana elemental. Esa frialdad doctrinaria que no se conmueve ante los videos de venezolanos llorando de alegría en las calles de Caracas. Que no siente nada ante las iraníes cortándose el pelo en señal de rebelión. Que siempre tiene un "pero" listo antes que un abrazo.
Preferiría, por supuesto, que los venezolanos hubieran derrocado solos a su tirano. Pero sé —porque la historia lo enseña— que pocas dictaduras caen sin alguna forma de presión internacional. La chilena no lo hizo. La argentina tampoco. La española menos. Y de todas las salidas posibles después del fraude brutal de julio, esta es de las menos sangrientas.
Hoy los venezolanos celebran. Las calles de Caracas se llenan de una esperanza que creíamos muerta. Y yo, que sigo siendo de izquierda precisamente porque creo en la dignidad humana antes que en las abstracciones geopolíticas, celebro con ellos.
Mañana habrá tiempo para analizar, criticar, contextualizar. Hoy, solo hoy, déjenme sentir esta alegría sin pedir permiso al manual del buen antiimperialista. Déjenme poner el corazón donde siempre debió estar la izquierda: del lado de la gente, no de los mapas.