Para mí, lo que pasó con el gobierno anterior en materia de política exterior fue muy problemático. Me opuse con toda la energía de que dispuse a decisiones desde todo punto de vista equivocadas. Pero el reto hacia adelante es también de grandes proporciones: la política exterior está ahora en manos de un homófobo militante.
Además de los propios odios contra la izquierda Abelardo De la Espriella ha comprado los odios de Carlos Alonso Lucio contra sus viejos compañeros: el odio al éxito politico de Navarro, de Petro, de las hijas de Pizarro, de Vera Grabe, en fin, de tantos, que crecieron en la opinión, mientras el, Lucio, se derrumbaba moralmente. No son nada bueno para el país estos odios y anhelo con el alma que Iván Cepeda, el propio Petro y el Pacto Histórico no respondan con la misma moneda.
“Se ganó con populismo …
se gobernará con populismo” … del más puro.
El análisis de la elección desde atrás es necesario para
entender lo que viene: no enfocarse solo en el carácter sino en el contexto.
Este discurso contiene todos los elementos del relato populista:
el pueblo ardiente derrota a las élites corruptas como hecho providencial, se avanza hacia el paraíso (la “patria milagro”), autoridad como prerrogativa del líder, enemigo interno … y mucho más:
Hilo🧵
Dice mi amigo @sergio_fajardo "Este domingo llegamos a las urnas con una Colombia llena de miedos y rabias, dividida hasta lo más profundo. Gane quien gane, no sabemos cómo vamos a amanecer el lunes 22 de junio". No es así Sergio, no es así, ya amanecimos el 1 de junio con los resultados de primera vuelta y con un país volcado a la competencia democrática sin violencias, el 31 de mayo pasó sin incidentes de violencia. Creo que eso mismo ocurrirá este domingo y este lunes.
Colombia esta democraticamente dividida entre dos proyectos políticos profundamente divergentes en todos los campos: Una nueva derecha tributaria de Donald Trump, Milei, Bukele y Novoa; y una nueva izquierda representada en Iván Cepeda respetuosa de la institucionalidad democrática con claros ejemplos en el gobierno de Lula en el Brasil y el gobierno de Claudia Sheinbaum en México.
El centro político, al que dignamente representas, no pudo convencer a la mayoría del país de una tercera vía, de una vía distinta a estas dos; pero sumados los votos tuyos, con los votos que les pusieron Oviedo, Galán y otros a Paloma, más los que conquisto Claudia López, tenemos una suma de no menos de tres millones de votos, nada despreciable esta suma de votantes que se mantuvieron aferrados a ideas moderadas en medio de la confrontación.
No creo que un candidato que obtuvo un millón de votos -Sergio Fajardo- deba enviarle a sus electores el mensaje de que "gane quien gane, no sabemos como vamos a amanecer el 22 de Junio". Es una frase preñada de incertidumbres y miedos. Tristemente se impuso la campaña de miedo de Abelardo De la Espriella y de la nueva derecha. De la Espriella logró el objetivo de neutralizar a una parte del centro del espectro político a punta de miedo y odio.
Al inicio de esta campaña, hace un poco más de un año, el electorado estaba partido en tres tercios: un 30 o 35% acompañaba a la izquierda; otro tanto al centro; y otro tanto a la derecha. El centro no fue capaz de mantener su tercio y crecer, esa es la realidad. Y una de las razones, una entre varias, es que cifró su campaña en el antipetrismo y ese antipetrismo no le rentaba al centro, ese antipetrismo le llevaba agua al molino de la derecha.
Yo que tantas veces he acompañado con mi voto a Segio Fajardo y que comparto muchos de sus valores y perspectivas, tengo ahora una tristeza enorme con el rumbo que ha tomado su acción política.
Las campañas de miedo hay que enfrentarlas con la esperanza, con la mirada puesta en el futuro, con una valoración cierta de los proyectos políticos que llegaron a segunda vuelta ¿De verdad crees, Sergio, que estos proyectos son iguales?
Esta es la tercera vez que eludes tomar partido en segunda vuelta y creo que eso no es justo con la democracia. El sistema de dos vueltas se hace precisamente para garantizar que el país elige un presidente que alcanza la mayoría absoluta del electorado, se hace para dejar atrás mayorías relativas, para que un presidente no sea elegido por el 25 o el 30% de los electores. Cepeda y de la Espriella están pujando por conquistar la mayoría, la democracia les ha dado esa posibilidad, la obligación democrática es escoger uno entre los dos para ayudar a cumplir la regla de segunda: que el presidente sea elegido por más del 50% de los votantes.
Antes de ayer tuve la alegría de que otra amiga mia del alma: Claudia López saliera de la perspectiva del voto en blanco y aclarara su voto independiente por uno de los dos candidatos en contienda.
Quizás no sea tarde, hay aún dos largos días de por medio, para aclarar el voto tuyo, Sergio, y el de Oviedo, cruciales para empujar la democracia hacia adelante, para espantar el miedo, para tener una voz autorizada a la hora de llamarle la atención al nuevo gobierno a lo largo de su mandato.
Vamos a ir armando el pliego de peticiones del centro para la izquierda.
1. Canción de Edson Velandia y Adriana Lizcano. Que rime con perdón / nos pasamos de matón.
Después de 36 años de los hechos, Colombia va a juicio ante la @CorteIDH por asesinato de la periodista Silvia Duzán y defensores de ddhh de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC) https://t.co/tMUUC5uZVN
🇨🇴 | COLOMBIA: UN DIAGNÓSTICO SIN FILTROS
La derecha no tuvo una victoria expansiva, sino una operación de rescate exitosa. El electorado conservador operó bajo pánico. Al ver que Paloma Valencia no despegaba y que Cepeda consolidaba su 40%, aplicaron el bypass esperable: abandonar las formas moderadas del Centro Democrático y refugiarse en la estridencia de De la Espriella para asegurar el paso a segunda vuelta.
La buena noticia para Cepeda fue que De la Espriella gastó sus reservas de voto útil en primera vuelta. Su 43.7% no es su rampa de lanzamiento, es prácticamente el techo: no la suma matemática con el residuo de Paloma Valencia (50.64%) les daría la presidencia sobre el papel.
Por todo esto, la misión del progresismo en estas tres semanas no es solo crecer, también es romper esa suma. En pocas palabras, para ganar la presidencia, la campaña de Iván @EstamosConIvan debe ejecutar tres giros tácticos inmediatos y de alto impacto electoral:
1. Despetrizar la campaña sin perder el suelo
El voto duro está seguro y el 40.9% demostró que la base resistió el desgaste natural del gobierno actual, pero para ganar el centro urbano, la campaña no puede ser un plebiscito sobre la gestión de Gustavo Petro. Si la discusión se ancla en el pasado cuando lo urgente es alumbrar el futuro, la derrota está cantada.
Sin rodeos, Cepeda debe marcar sutilmente su propia impronta. Él es un hombre de la academia, de los derechos humanos y de las formas legislativas. Debe explotar ese contraste. Frente al histrionismo y la estridencia de un abogado penalista como De la Espriella, Cepeda debe proyectar la imagen del estadista sereno. El encuadre debe pasar de "Cambio vs. Continuidad" a "Madurez Constitucional vs. Salto al Vacío".
2. Disputar el voto de Paloma Valencia
Asumir que el 6.92% de Valencia se va en automático con De la Espriella es un error diagnóstico y estratégico. Ese porcentaje es heterogéneo: no está compuesto solo por uribistas radicales; ahí está atrapado el voto de Oviedo en Bogotá, de técnicos, de jóvenes de clase media, e institucionalistas que detestan las formas y el personalismo del populismo de derecha.
Y será clave tender puentes programáticos urgentes con los sectores moderados de esa coalición. No buscando el aval de nadie, sino hablándole directamente a su votante y en su lenguaje sobre estabilidad económica, respeto a la propiedad y seguridad jurídica (su agenda).
Si Cepeda logra que un % de ese bloque se abstenga o vote en blanco por asco a las formas de De la Espriella, puede quebrarle la columna vertebral a la derecha.
3. La cacería del Votante Incógnito (El factor 1.5 millones)
Igual que en 2022, la presidencia no se definirá por cómo se repartan los restos de Fajardo o Valencia, sino por movilizar a la gente que esta vez se quedó en su casa (alrededor del 47%).
Si en la segunda vuelta sube 2-3% por la inyección de adrenalina que genera el desenlace definitivo, el progresismo debe recordar algo sumamente importante: gana cuando la periferia, las capitales intermedias y la juventud se movilizan en masa y es a estos sectores a los que debería activar.
No intentando convencerlos de que Cepeda es el mesías, sino haciéndoles ver que De la Espriella en la Casa de Nariño y en este momento del mundo es un riesgo real para sus libertades civiles y la estabilidad del país.
La clave es que el miedo justificado al radicalismo de derecha resulte más movilizador que el miedo narrativo y clásico al progresismo.
En conclusión, De la Espriella es un candidato hiperideologizado y nítido. Eso lo hace fuerte para agrupar, pero extremadamente vulnerable para expandirse.
Si Cepeda permite que las elecciones se reduzcan al debate "Izquierda-Derecha", la matemática lo condena. Pero si convierte la elección en un examen de cordura democrática y estabilidad institucional, Iván Cepeda será muy posiblemente elegido presidente de Colombia el 21 de junio.