"Escucha a tu cuerpo"
Mi cuerpo: renuncia a tu trabajo, desaparece de la sociedad, haz amistad con las vacas del campo, abandona todo y vuélvete una con los árboles
Una de las partes más crueles del duelo es descubrir que, mientras tú sientes que el mundo se detuvo, la vida sigue avanzando.
El sol vuelve a salir, la gente ríe, trabaja, celebra cumpleaños, hace planes y continúa con su rutina. Los días pasan aunque tú todavía estés intentando entender cómo seguir adelante sin esa persona, sin ese momento o sin aquello que perdiste.
Y quizá eso sea lo más difícil: entender que el mundo no se detiene para darnos tiempo de sanar.
Pero con el tiempo aprendes que seguir viviendo no significa olvidar. Que volver a sonreír no significa que haya dejado de doler. Que disfrutar de un momento no traiciona a quien ya no está.
El duelo no consiste en dejar atrás a quien perdimos, sino en aprender a caminar con su ausencia.
Porque aunque la vida nunca se detenga por nuestro dolor, nosotros sí podemos detenernos un momento, sentirlo, llorarlo y después, poco a poco, volver a vivir.
Cuando se te baje el ego y te alcance la madurez espero que te des cuenta de que siempre estuve para vos, incluso cuando sabía que no era sano para mi, ojala te des cuenta que fuiste muy cruel conmigo y que realmente no lo merecía, es como si me hubieras castigado por amarte.
No te preocupes, ya no necesito que cambies y perdóname por las veces que quise obligarte a mejorar por nosotros, ya no hay nada que salvar...
Un día entenderás porque tardé tanto en irme....