Esto es verdad: los pueblos no deben girar entorno a la gente que viene 15 días de fiesta, sino alrededor de quienes viven todo el año. No solo el gasto privado, también el público.
Se supone que me roban más de la mitad del sueldo que me gano con mi esfuerzo cada mes para darme ese tipo de servicios y ahora resulta que no me puedo quejar de que sean una mierda.
El Tiemblo. Mi pueblo. Arrasado. El Valle de Iruelas, una reserva natural única, arrasada. Un paisaje maravilloso que mis ojos no volverán a ver nunca. La gente, con el "y tú más", con el "disfrutad de lo votado", como si los habitantes fueran culpables. Asco de país.