Lo que no sueltas por decisión, lo acabarás soltando por desgaste, aguantaras hasta que un día ya no seas tú quien decida marcharse, si no tu cuerpo, tu mente y tu propia esencia; van a ser las que ya no pueden más porque aguantaron a tal punto de perderse.
Nadie que nunca haya vivido con un gato por años va a entender el nivel de conexión emocional que puedes tener con ellos. Es de otro nivel. Yo estoy segura que no son de este mundo.