🥹🇯🇵 ¡UFFFF… QUÉ POSTAL!
Tras la dolorosa eliminación de Japón en la Copa del Mundo, Hajime Moriyasu, con lágrimas en los ojos, se acercó a la afición que acompañó a la selección durante todo el torneo e hizo una última reverencia (ojigi), el tradicional gesto japonés para expresar respeto y agradecimiento.
No hay absolutamente nada que reclamarle a este equipo. Compitió hasta el último segundo, nunca dejó de creer y nos regaló algunos de los momentos más inolvidables de este Mundial.
El hombre de la libreta. El entrenador que hizo que muchos volviéramos a sentir que los Supercampeones podían existir.
Si algún día toca caer, que sea con la dignidad, la humildad y el orgullo con los que cayó Hajime Moriyasu.
🇯🇵 Arigatō, Sensei. Su legado ya es eterno.
Y justo cuando se consumó la eliminación de la Selección de Japón ante la Selección de Brasil, Hajime Moriyasu se acercó a sus aficionados y les hizo una reverencia para agradecerles por todo el apoyo que les brindaron durante el torneo.
Por un momento, el míster japonés dejó de lado su libreta, se alejó de todos, caminó por la cancha y simplemente quiso agradecerle a los que respaldaron a su equipo. Un gesto que resume los valores de su selección. Un detalle que resume el porqué todo el planeta fútbol se enamoró de su equipo.
De la Selección de Japón aprendimos que si vas a caer, tiene que ser con honor y dejándote absolutamente todo. Y del maestro Hajime Moriyasu aprendimos que hay que ser grande en la victoria, pero todavía más grande en la derrota.
EXCESO DE CLASE, GRANDEZA Y SEÑORÍO.