Soy yo solita, pidiéndole a Dios todos los días que me ayude, que no me suelte nunca, que me de fuerzas para salir adelante y que me proteja en cada paso. Solo él conoce mi corazón.
No importa cuánto ames a un hombre, tu amor nunca va a ganarle a su crianza, a los años en los que nadie lo escuchó, a su padre o madre que no estuvieron presentes en su vida, a la idea mediocre del amor con la que creció… y mucho menos a su fachada de autosuficiencia.