Por basuras como massa y rubestein estamos tan duvididos. Ellos juegan siempre a perpetuarse y le tiran mierda a Axel. Pobrw de ellos, no los vota nadie
Coincido con Alicia. Y agrego algo incómodo: no confundamos a Cristina con la táctica de Máximo Kirchner y la dirigencia de La Cámpora.
Cristina dijo que había que tomar el bastón de mariscal. Axel lo tomó. Construye, gobierna, recorre el país y plantea ampliar el movimiento mucho más allá del PJ.
¿Y qué hacen algunos que deberían ayudar a construir esa mayoría? Lo desgastan desde adentro, como si el enemigo fuera Kicillof.
Perón habló alguna vez de los “imberbes” para condenar una política que confundía conducción con sectarismo. Salvando las enormes distancias históricas, la enseñanza conserva vigencia: una interna convertida en guerra de aparato puede terminar siendo funcional al adversario que dice combatir.
Cristina es parte fundamental de nuestra historia. Axel tiene derecho a construir la que viene.
El bastón de mariscal no se entrega para después pegarle en las piernas al que se atreve a levantarlo.
Hay quienes interpretan que apoyar la candidatura de Axel Kiciloff es algo “contra” Cristina. Vicios de un internismo destructivo y cansador. CFK fue una gran legisladora y cumplió dos excelentes mandatos presidenciales. Yo fui honrada siendo su embajadora en un periodo en que contribuimos decididamente con la construcción de un bloque regional y una virtuosa política de Relaciones Exteriores, que incluyó la mejor política de Malvinas como causa global desde que se reconoció la controversia de soberanía entre Argentina y el Reino Unido. En 2019 Cristina nos sorprendió cuando eligió acompañar en la fórmula a Alberto Fernandez, que hizo una gestión errática e ineficaz. Su error central fue acordar con el FMI el pago total de la deuda-estafa de Macri, lo que inevitablemente traeria ajuste e inflación, desalentó a millones de compañerxs y nos condujo a este abismo. En 2023 -recuerdo que en un día de lluvia profusa- un pueblo lloroso y empapado le suplicó a Cristina que volviera a ser presidenta. Ella, quien ya habia adelantado “no se hagan los rulos” declinó ese anhelo y eligió como candidato a Sergio Massa, quien ya había fracasado como ministro de economía y perdió contra Milei, a quien, estúpidamente, había estimulado como contrincante. Tiempo atrás, Cristina había alentado a políticos más jóvenes a que tomaran “el bastón del Mariscal”. Axel lo hizo, en pleno derecho y ahora debe demostrar que es un candidato a ser considerado por las grandes mayorías populares para afectar los modos destructivos del capitalismo del siglo XXI. Es actualmente, desde mi punto de vista, el dirigente mejor posicionado como candidato presidencial. Ayer, en un acto multitudinario dijo “Cuenten conmigo” y enfatizó que hay que ampliar su movimiento Derecho al Futuro, construyendo desde abajo y con otros sectores fuera del peronismo. Habrá quienes prefieren otra vez Massa, el candidato del círculo rojo, o votar en blanco. Yo no. Es imprescindible ganar para salir del entreguismo de nuestros bienes y evitar los peligros de la alianza guerrerista con Estados Unidos e Israel; también para hacer Justicia por Cristina libre y para liberar a jóvenes y ancianos de la miseria y la tristeza. Hay una esperanza en movimiento y mucho camino para andar. Es el mismo sendero que ya hemos transitado. Porque un mundo y una Argentina mejor es posible y es urgente.