¿Saben cuántos de los mejores años de su vida emplea un estudiante que logra llegar a la educación terciaria?
Aproximadamente 20 años.
Veinte años estudiando, preparándose, esforzándose, cumpliendo horarios, obligaciones y responsabilidades. Veinte años apostando a que el esfuerzo, el sacrificio y la preparación algún día tendrán recompensa.
Muchos de esos jóvenes combinan el estudio con trabajos precarios o con salarios mínimos porque los horarios de clase no les permiten acceder a mejores oportunidades laborales. Trabajan donde pueden, en lo que pueden y por lo que les quieran pagar. No porque les guste, sino porque necesitan sobrevivir mientras estudian.
Otros deben dejar a sus familias en el interior y venir a la capital para intentar construir un futuro. Viven varios en una misma casa o apartamento para dividir gastos. Comen entre varios para que alcance. Esperan con ansiedad el fin de semana para recibir el surtido que les envían sus padres con enorme sacrificio. Extrañan a su familia, a sus amigos y a su lugar de origen.
Se levantan temprano. Van a la facultad. Estudian. Preparan trabajos. Dan exámenes. Pierden horas de sueño. Renuncian a salidas, a vacaciones y a muchas cosas que otros jóvenes disfrutan. Lo hacen porque tienen un sueño: terminar una carrera y poder ejercer algún día la profesión para la que se prepararon durante años.
Pero para llegar a la facultad antes tuvieron que recorrer un largo camino.
Seis años de escuela.
Seis años de liceo.
Y luego varios años más de estudios terciarios.
En total, cerca de dos décadas apostando al conocimiento, al trabajo y al esfuerzo personal.
Mientras tanto, durante esos mismos años, otros jóvenes eligieron caminos muy diferentes.
Mientras unos estaban estudiando para un examen, otros estaban en una esquina escuchando cumbia villera, consumiendo drogas, robando o haciendo quién sabe qué para conseguir rápidamente la ropa de marca, el celular último modelo, la moto o el auto que muchos trabajadores honestos jamás podrán comprar durante toda su vida.
Y lo más curioso es que muchas veces esos jóvenes que a los 20 años manejan vehículos de 50.000 o 60.000 dólares terminan donde todos sabemos que terminan: presos por rapiñas, por narcotráfico, por homicidios o por una larga lista de delitos.
Sin embargo, cuando salen de la cárcel, el sistema parece tener más respuestas para ellos que para quienes hicieron las cosas bien.
* Al delincuente se le ofrece boleto.
* Al delincuente se le ofrece celular.
* Al delincuente se le ofrece dinero.
* Al delincuente se le ofrecen programas especiales.
* Al delincuente se le ofrece capacitación.
* Al delincuente se le ofrece trabajo.
* Al delincuente se le ofrece vivienda.
* Y me parece bien que quien quiera rehacer su vida tenga una oportunidad.
Lo que no me parece bien es que mientras tanto existan miles de jóvenes honestos que estudiaron durante veinte años, que jamás cometieron un delito, que se sacrificaron, que respetaron las reglas y que muchas veces no tienen boleto, no tienen trabajo, no tienen acceso a una vivienda propia, no tienen recursos suficientes para terminar sus estudios y no encuentran oportunidades para desarrollar la profesión para la cual se prepararon.
¿Qué mensaje les estamos dando?
¿Qué le estamos diciendo al joven que pasó veinte años esforzándose?
¿Qué le estamos diciendo al que estudió mientras otros se divertían?
¿Qué le estamos diciendo al que trabajó mientras otros robaban?
¿Qué le estamos diciendo al que eligió el camino correcto?
Porque una sociedad que premia más al fracaso que al mérito, más al delincuente que al estudiante, más al que destruye que al que construye, termina castigando a quienes hicieron exactamente lo que siempre se les pidió que hicieran.
Estudiar.
Trabajar.
Esforzarse.
Superarse.
Y cuando esos jóvenes sienten que el sistema los abandonó, que nadie los ayuda y que nadie reconoce su sacrificio, entonces no hay que preguntarse por qué tantos pierden la esperanza.
Así es el Uruguay de la izquierda: un país donde muchas veces parece haber más preocupación por darle oportunidades al que eligió el delito que al joven honesto que pasó veinte años preparándose para construir un futuro mejor.
Creer que "redistribuir la riqueza" acabará la pobreza, es como creer que promediar la nota del salón, acabará con la ignorancia del que no estudia. Esto solo es invento del socialismo.
El ministro de Ambiente plantea crear delitos ambientales al mismo tiempo que impulsa proyectos que destruyen el ambiente. Otra vez el doble discurso. Otra vez burlándose de los uruguayos.
El acuerdo entre 4 paredes del FA con dirigentes de la coalición para proteger al presidente es la imagen más rancia del corporativismo político y la traición a sus votantes. El que no exige a los corruptos rendir cuentas ante la gente sea quien sea, es COMPLICE.
"Contre Israël, quoi qu'il en coûte." Par Simon Moos pour Shofar.
Le régime iranien finance le terrorisme, pend les homosexuels, opprime les femmes et menace Israël d’anéantissement nucléaire.
Et pourtant… c’est Israël que l’on accuse.
Simon Moos démonte l’aveuglement moral d’une partie de l’Occident :
Comment des prétendus progressistes en viennent à soutenir une théocratie totalitaire… par pure haine d’Israël.
El trabajo ante a la realidad
Reducir la jornada laboral sin modificar los salarios, elevando así el costo laboral, es una decisión que debe ser evaluada con cuidado.
Columna de opinión de @IgnacioMunyo
🔗 Conocé más enhttps://mrf.lu/yG4Y
@SilvanaDFrances Es lo más importante que he leído últimamente en X… Este Parlamento se volvió ilegítimo porque, en aspectos grandes y pequeños no se respeta la Constitución. Y después vienen a blindar al Presidente para “proteger la institucionalidad”. Nos toman el pelo!!!
🔴Tenemos muchos parlamentarios sin la preparación educativa y cultural necesaria. Algunos incluso parecen arrastrar conflictos emocionales que afectan su capacidad para representar adecuadamente a la ciudadanía.
Lo más preocupante es que algunos ni siquiera llegaron por el respaldo directo de los votantes, sino por mecanismos de cupos, y aun así pretenden decidir sobre aspectos fundamentales de la vida de los ciudadanos.
Debemos estar alertas, participar, informarnos y dar la batalla democrática. Hagamos valer nuestros derechos, nuestro voto y la confianza que depositamos en quienes nos representan.
Este afiche, promocionado por Presidencia del Uruguay, Mides, Unicef y otras entidades, es una agresión y una denigración a todos los maestros.
Ningún maestro le dice a un niño que si alguien lo molesta o le pega es "porque lo ama".
Es una falta de respeto a todo el magisterio nacional.
Inadmisible.
Con $213 ; compraran 2 empanadas. Por poner un ejemplo y algunos ediles y "algunos políticos" apoyan aumentar más gastos, endeudarnos con un prestamo para la intendencia, parece que no saben o no les importa que a la gente no le alcance el dinero.
Jubilados; a tener en cuenta a quienes los ignoran
@Almaok2025@FerreiaJuan El terrible miedo de la triste e hipócrita casta blanquicolorada de luchar por el juicio político. Qué es peor, un infeliz o una sinvergüenza comunista repudiable. Los dos exactamente iguales. Veremos el pueblo hasta cuándo aguantamos!! La Patria se defiende