🚨🗣️NUEVO: Zlatan Ibrahimović sobre la nueva regla del tarjeta roja por cubrirse la boca de la FIFA: como a Almirón le dieron una tarjeta roja por cubrirse la boca en el partido entre Paraguay y Turquía
“He visto el fútbol en su nivel más alto, el fútbol de verdad. No esta versión diluida que nos están sirviendo ahora. ¿Qué pasó con Almirón? ¿Una tarjeta roja directa por cubrirse la boca? Esto ya no es fútbol. Esto es un circo dirigido por burócratas con traje que nunca han sentido el fuego del campo.”
“¿Cubrirte la boca ahora es tarjeta roja? ¿Qué es esto, Gran Hermano en el campo? La FIFA quiere leer labios, castigar pensamientos antes de que siquiera se conviertan en palabras. Lo próximo será poner bozales a los jugadores como a perros. Los jugadores ni siquiera pueden hablar, ni siquiera respirar pasión sin que algún robot del VAR o árbitro decida que tus emociones son ilegales. Esto es distópico. El fútbol se está muriendo.”
“Esta regla nació porque algunos jugadores lloran cada semana. Un incidente en la Champions League y de repente el mundo entero debe cambiar. Pero da un codazo a un hombre, rómpale la pierna o escúpelo —a veces te dan una amarilla y una palmadita en la espalda. Fútbol de dos niveles. Protege a los protegidos, castiga al resto. He jugado en todas las ligas y lo he visto.”
Sobre la blandura del juego moderno:
“Maradona sería expulsado en el túnel. ¿Roy Keane? Se reiría del árbitro y se iría con una sonrisa mientras las gradas arden. Pepe habría coleccionado cinco rojas antes del medio tiempo. ¿Hoy? Los jugadores se están convirtiendo en actores, no en guerreros. Caen, lloran, se esconden detrás de las reglas. ¿Dónde está la masculinidad? ¿Dónde está el carácter? El fútbol no es ballet. Es guerra. Y lo están convirtiendo en una conversación educada con tarjetas rojas como puntuación.”
“Yo, Zlatan, he marcado goles que hicieron temblar estadios y he dicho cosas que hicieron temblar a los rivales —sin esconderme. Esta generación se está criando blanda. Si no puedes manejar palabras en el campo, ¿cómo manejarás la vida? La FIFA no está protegiendo el fútbol. Lo están enterrando. Y un día, los verdaderos aficionados se levantarán y dirán: basta. Traigan de vuelta el juego.”
essa aberração da natureza no seu primeiro ano no profissional teve que jogar com breno lopes e rony e mesmo assim colocou o brasileirão nas costas e ganhou
jogador mais foda da história do futebol
Vou chover no molhado para quem é inteligente, mas o problema da resposta do Serjão é que ela é fundamentalmente anticientífica.
Explico:
Se é reconhecível - e o próprio Serjão reconhece - que todas os fenômenos da natureza tem uma causa anterior que os precede, então fica por sabido que a natureza opera de maneira causal. Ou seja, reconhecemos a maior das obviedades: todos os acontecimentos tem uma causa que os precedem. Esse é um padrão detectável na análise dos fenômenos naturais: tudo em uma causa anterior. Lembrando que reconhecer padrões e fundamentos é uma das atitudes próprias da ciência. É, inclusive, papel da ciência descobrir essas causas para explicar o mundo.
Pois bem, diante disso, é lógico cogitar que a própria natureza tem uma causa. Porém, o ateu reconhece (mesmo que intuitivamente) que ao admitir essa verdade, ficará atestada a necessidade de uma causa anterior a todas as causas. E, portanto, um sentido anterior às causas. Ora, essa causa anterior a todas as causas é justamente um ente capaz de ordenar todo o universo. A isso damos o nome de Deus.
Ao se deparar com essa evidência lógica, o ateu precisa recorrer à fuga pelo acaso. O ateu exige uma fé absoluta e cega na mera casualidade. Porque todas as evidências e dados naturais apontam para o contrário: para a necessidade de haver causas. No momento derradeiro de admitir esse dado, o ateu quebra com a corrente de evidências fundamentais e impõe o acaso como fundamento de tudo. É, portanto, uma resposta antirracional e anticientífica.
Curiosamente, é geralmente o ateu que acusa o religioso de ter uma fé cega e de querer irracionalmente acreditar em Deus. Curiosamente é justamente o contrário: o ateísmo é fruto da vontade própria e não exatamente de uma análise sincera dos fenômenos naturais e físicos. O ateu é ateu porque quer ser, porque deseja acreditar no acaso.