Hubo un tiempo en el que consideré ciertas formas de felicidad como meras abstracciones. Demasiado-lejanas, demasiado-improbables. Hoy comparto mi existencia con una mujer extraordinaria y contemplo [con orgullo y alegría] la familia que hemos construido juntos. Este es mi lugar.
De cambios y contradicciones han nacido mis huesos. Quizá por eso me resulta imposible permanecer inmóvil. Habito la duda, la transformación y los matices. Me contradigo, me cuestiono, me reinvento. Y de algún modo, siempre-sigo-siendo-yo.
Buenos días para todos los desafortunados que, como yo, conocen demasiado bien el sonido de una alarma. Por acá existo. Con un café [extra-fuerte] entre las manos, el cuerpo funcionando por inercia y las energías peligrosamente cerca de cero.
@enolvidar Esa es exactamente mi motivación. Amén. Muchísimas gracias, enolvidar. Y ánimo para vos también, en caso de que te toque compartir la desgracia de madrugar.
Es extrañísimo [irónico] pensar que acá casi todos anhelamos lo mismo; vínculos honestos, amistades-que-permanezcan. Y aun así, seguimos tropezando con la dificultad de conectar genuinamente con alguien en ese aspecto.