Que falta de respeto lo que le hicieron a Pablo Aimar y Di María. Ellos también fueron campeones del mundo, deben ser homenajeados.
Acá te das cuenta que está despedida fue hecha así nomás y por política, no salió del corazon como la de Maxi.
Todo lo que tenga que ver con las despedidas de jugadores en general me parece aburrido, pero es increíble la necesidad de Boca por llamar la atención en cada mínimo detalle. Ayer en la de Maxi nadie quiso adjudicarse ningún jugador, hoy le encajan cosas de Boca hasta a Aimar.