Y al final del día sigo siendo una persona sensible que analiza cada palabra y cada acción, que se guarda todo y se ahoga en sus propios sentimientos y pensamientos.
Las redes sociales nos han vendido una mentira: que las relaciones felices son las que viajan mucho, comen en sitios caros y tienen fotos perfectas. Spoiler: no es verdad. Las relaciones de verdad se sostienen en lo cotidiano. En lo aburrido. En lo que no se sube a Instagram.