📍En Benito Juárez fue encontrado el cuerpo sin vida de Edith Guadalupe, en el mismo lugar donde su familia reportó su desaparición. La fiscalía tardó más de 24 horas en iniciar la búsqueda y hubo denuncias de extorsión.
📍En Cuajimalpa, Ana Febe fue encontrada muerta. Su familia denuncia que la Fiscalía intentó cerrar el caso como intoxicación por gas, pese a signos de violencia en el cuerpo. Se ha negado a investigar a su esposo, quien la agredía, y a la congregación religiosa que intentó encubrirlo.
📍En Miguel Hidalgo, Carolina Flores fue asesinada a tiros en su propia casa. El crimen quedó grabado, pero la principal sospechosa sigue prófuga.
Estos feminicidios ocurrieron en las últimas semanas en Ciudad de México. No son casos aislados, son muestra de negligencia institucional.
Mientras la violencia contra mujeres persiste, el gobierno invierte en promocionar el Mundial y en llamarse “feminista”.
Un evento que nadie pidió y cuyo presupuesto y esfuerzos podrían destinarse a (realmente) prevenir, investigar y erradicar la violencia contra las mujeres.
Hoy me siento como Kafka cuando escribió: «estoy constantemente tratando de comunicar algo incomunicable, de explicar algo inexplicable para hablar de algo que sólo siento en mis huesos, y que sólo puede ser experimentado en estos huesos».
Me dí cuenta de que no lloro por él, lloro por lo que permití y por lo que perdoné, porque sabía perfectamente que no debía bajar mis límites así, pero lo hice por amor, eso es lo que realmente duele.
Recibir paciencia, respeto y atención es lo MÍNIMO que debes de recibir en la relación. No tienes que conformarte con eso. Si para tí también es importante recibir flores o detalles en una relación, es válido, nadie tiene que invalidarlo o minimizarlo.
La romantización de la “salud mental” en redes nos está vendiendo la idea de que sanar es café en tazas lindas y escribir en un diario, cuando la realidad es que sanar de verdad es un proceso incómodo, crudo y solitario donde te toca enfrentarte a tu propia mente sin adornos.