Secret Sun History Lesson: many of these Belfast kids are actually the descendants of the Border Reivers, a very weird super-clan of Anglos, Scots/Celts and Vikings who were the toughest, craziest, most fearless maniacs in all of Britain, maybe in all of Europe. They spent hundreds of years making the local authorities piss their pants in terror, so King James shipped half of them off to Ulster back in the early 1600s, where they spent hundreds of years duking it out with the toughest, craziest, most fearless maniacs in all of Ireland.
The Crown then shipped the rest of the Reivers to America, where they terrorized the toughest, craziest, most fearless Native maniacs in all of America. They eventually formed the backbone of the entire US military, and in some ways still do.
So good luck to Sparkletoes Starmer and his NWO fuckbuddies. I truly mean that. If the Republicans wake up and realize Sinn Fein is a Woke/Globalist Fifth Column, things are going to get really spicy over there.
Bonus Factoid: The Reivers were so extreme that Joss Whedon borrowed their name for his maniac cannibal spacemen in Serentity.
Lo que casi nadie sabe más bien es que esto, como reliquia medieval, es totalmente falso. El cinturón de castidad de hierro para garantizar la fidelidad de la esposa mientras el marido andaba en las cruzadas nunca existió, es un mito que se montó mucho después. Lo enterró completamente el medievalista Albrecht Classen, que se leyó todo lo que se ha escrito del asunto y no encontró nada real, ni un sermón ni una ley de la época lo mencionan y algo así aparecería. La primera vez que aparece dibujado, hacia 1405, es en un tratado militar lleno de artículos de broma y fantasía, con un carro tirado por gatos incluido, y acompañado de un pie de chiste sobre "los calzones de las mujeres de Florencia". Es evidentemente una nota cómica.
Las piezas que veis en los museos son falsificaciones de los siglos XVIII y XIX. El propio Museo Británico admite que la suya es falsa, y la del Museo de Cluny que le atribuían a Catalina de Médici se analizó y resultó ser de principios del XIX, siglos después. Se fabricaron entonces, igual que la "doncella de hierro" y otro montón de aparatos de esos que andan por los museos de la Inquisición para vender una Edad Media bárbara y oscura y quedar ellos de modernos y civilizados por contraste y desde esa incomprensión, alimentar fetiches morbosos.