@echezabaljd71 Uno de los tipos más indeseable de la comunidad cubana, ósea, la mía 😭😭
Eso de la revolución y toda esa porquería que habla, lo a hecho siempre y ahí lo ven, viajando a la isla cárcel y todo muy normalito 🥴🥴 que lo regresen 🤞para que adore a su rovoilución.
Increíble que uno tenga que armar una caja y llenarla de productos normales y comunes en el extranjero para mandarla para Cuba. Estas son las cosas que no tienen explicación. Este es el tipo de negocio que jamás querría un cambio de sistema en Cuba para seguir prolongando la miseria y las migajas.
Solo imagínate a tu familiar en Cuba esperando por esta caja para poder comer medianamente bien.
¡Yo me cago en tu revolución!
¡Oye, no es tan difícil entenderlo y asimilarlo! Lo explica muy clarito. Y los políticos lo saben, pero tienen un plan siniestro. Así es como debería ser con todos los inmigrantes en todos los países del mundo. Si no respetas, de vuelta al tuyo. Sin dilación.
La Corte Penal Internacional, el prostíbulo de la justicia selectiva.
La Corte Penal Internacional, según la izquierda internacional, es el bastión de la justicia universal: un tribunal independiente que persigue crímenes de guerra, genocidio y contra la humanidad sin importar banderas ni poder.
Para las ONG progres y los burócratas europeos es un instrumento sagrado contra la impunidad. Fundada en 2002, se presenta como heredera de Núremberg. La izquierda la apropió como arma moral contra Occidente, Israel y cualquiera que resista su agenda.
La realidad es un cabrón desastre politizado. En más de 20 años, ha logrado solo cuatro condenas firmes por crímenes graves. Todas contra africanos:
Lubanga (República Democrática del Congo)
Katanga (República Democrática del Congo)
Ntaganda (República Democrática del Congo)
Al Mahdi (Mali).
Decenas de casos abiertos, miles de millones gastados y casi todos contra líderes o milicias de países destrozados. Ningún chino o ruso de alto nivel en el banquillo.
Emite orden de arresto contra Netanyahu por Gaza mientras Chávez o Nicolás Maduro seguía libre pese a miles de ejecuciones extrajudiciales, torturas y una terrible hambruna inducida en Venezuela. La misma Corte que nunca hizo nada respecto a los crímenes, los fusilamientos y los abusos del castrismo es la que quiere condenar a todo el que intente deshacerse de los terroristas de Hamás.
Ignoró las masacres de Assad en Siria porque Rusia y China tienen poder de veto.
Hizo silencio cómplice con los campos de reeducación de Xinjiang (China) o las violaciones sistemáticas en Corea del Norte porque la hipocresía es su prenda de vestir favorita.
Putin sí tiene una orden, pero solo cuando conviene a la narrativa.
La izquierda defendió lo indefendible. Ocultaron que la CPI es un instrumento de presión geopolítica, no de justicia ciega. Solo sirve para joder a gobiernos incómodos o a democracias que se defienden. Es un organismo inútil, caro, cínico y capturado. Un tribunal que solo muerde cuando el mordido no puede morder de vuelta. La izquierda lo necesita para seguir fingiendo que hay «justicia internacional» mientras excusa o ignora los peores regímenes del planeta.
La Corte Penal Internacional es un fraude con toga. Un circo que persigue mosquitos y deja pasar elefantes. Un escándalo que deslegitima el concepto mismo de justicia. Que la cierren o la reformen de verdad, porque tal como está solo sirve para propaganda y humillación selectiva.
Ahí donde tú lo ves el tipo seguro estaba dándoles instrucciones y consejos a los campesinos, a los que de verdad saben cultivar la tierra.
Que si hacen esto, que si siembran así, que este cultivo es mejor que el otro. Y lo decía un salvaje que nos quiso alimentar con moringa y que destruyó todos los árboles frutales del país para cultivar pangola para el ganado que nunca vimos ni comimos.
Sería incontable relatar las veces en que yo tuve que comer arroz solo, sin cebolla siquiera.
Arroz con sal.
Arroz sin sal.
Yo pasé hambre.
Mil veces.
Brutal.
Inexplicable.
Y mientras me doblaba del dolor en el estómago en mi casucha del solar, donde todo se escuchaba porque las paredes maltrechas eran finas y muy pegadas, alcanzabas a oír el televisor o el radio puesto de una vecina con un discurso de Fidel Castro diciéndote que vivías en el país más seguro del mundo, que nos sobraba la dignidad y la entereza, y que los yanquis jamás podrían con nosotros.
Ese arroz casi incomible iba acompañado de un vaso de agua tibia, a veces caliente si se iba la corriente, con un poco de azúcar prieta.
No me jodan, zurdos de mierda, que ustedes no se atreverían a comerse esto ni en forma de reto en una competencia donde te paguen.
Este fue mi almuerzo y mi comida, o mi almuerzo o mi comida, muchísimas veces.
Tantas, que perdí la cuenta.
¿Y tú defiendes a la revolución cubana?
¿Tú tienes la cara de venir a hablarme a mí de los Estados Unidos?
Yo entiendo que una guerra no es tomarse un vaso de agua. Pero con terroristas no se negocia.
Ahora Estados Unidos va a aguantar el ataque a Irán durante dos semanas tras la mediación de Pakistán para que se abra el estrecho de Hormuz de manera inmediata.
Con terroristas no se negocia.
A los terroristas no se le da tregua.
La van a cagar otra vez.
En mi barrio de Buenavista, salvando las distancias, cuando uno formaba guapería y hacía advertencias, había que llegar hasta el final. De lo contrario, te convertías en el penco de la cuadra. Mucho bla, bla, bla y luego nada.
Ellos sabrán.
Lo que yo sí sé es que ni a Irán ni a Cuba se les puede perdonar nada.
Se van a recuperar y volverán a reprimir.
Lo han hecho durante décadas delante de todo el mundo, incluso delante del tipo más fuerte del barrio.
Juan Carlos Guiardinú: Diplomático cubano vinculado
a GAESA. (militares cubanos).
Su hijo dirige empresas en Panamá ligadas al gobierno cubano. Su hija vive en Miami entre lujos y opulencias.
Y tu hijo cubano simple, dónde está??
RESISTIENDO...
Esto es lo que hay que defender??
Lo más triste de todo este asunto con Irán y Cuba, y antes con Venezuela, es que el mundo lleva décadas observando en silencio, callando, siendo cómplice, mirando hacia otra parte.
Pero entonces toda la responsabilidad y la culpa la quieren poner en Estados Unidos.
Es decir, si Estados Unidos no hubiera intervenido el 3 de enero el hijo de puta de Maduro habría seguido en el poder, habrían seguido reprimiendo a los venezolanos, no habrían soltado siquiera a un solo preso político y Cuba habría seguido desangrando la industria petrolera de Caracas.
Si Estados Unidos no hubiera lanzado misiles y ataques contra Irán, todavía estuvieran los antiguos líderes, ya fallecidos, con decenas de muertos en sus manos, burlándose del Derecho Internacional, de los derechos humanos y de las mujeres iraníes.
Si Estados Unidos no hubiera ejercido presión sobre Cuba, aunque insuficiente, el régimen cubano no se hubiera visto al menos contra la pared, pidiendo agua por señas.
Yo no soy fanático ni defensor de los Estados Unidos, y menos de ningún presidente, ni demócrata ni republicano; y se les puede criticar a todos muchísimas cosas, pero la realidad, aunque te duela, es que mucha gente debería darles las gracias a los Estados Unidos por intentar poner un poco de orden en regiones que se han cagado olímpicamente, durante larguísimas décadas, en la dignidad y el bienestar de millones de ciudadanos.
Para la izquierda, Estados Unidos es malo.
Estados Unidos quiere petróleo.
Estados Unidos solo interviene para buscar control.
¿Y qué carajos hace la izquierda?
Irán mata homosexuales y ustedes callados.
Afganistán prohibe el sonido de las mujeres y ustedes callados.
Venezuela reprime, destierra y censura y ustedes callados.
Nicaragua encarcela y mata y ustedes callados.
Cuba fusila, acosa, humilla, te hace la vida imposible y ustedes callados.
En Nigeria masacran a cientos de cristianos y ustedes callados.
En varias regiones de África castran a los varoncitos y le aplican la mutilación genital femenina a las hembritas y ustedes callados.
La izquierda es más mala, cínica, hipócrita e hija de puta que el mismísimo Satanás.
Estados Unidos no le quitó la leche a los niños cubanos a los siete años.
Fue Fidel Castro. Y desde la década del 60.
La carne de res que ni yo ni mis padres pudimos comernos durante años fue prohibida y perseguida por Fidel Castro, no por Estados Unidos.
El pescado que nunca llegó a mi mesa ni a la de millones de cubanos fue prohibido e ilegalizado por Fidel Castro, no por Estados Unidos.
Podría pasarme tantos años como tiene la dictadura cubana nombrándote prohibiciones absurdas e idioteces, y tampoco lo entenderías porque no lo sufriste.
Si no conoces a Cuba, y no cuenta un viaje ni dos, ni una temporada de vacaciones, entonces cállate la boca, subnormal, que tú no sabes qué es malvivir las 24 horas de un día durante décadas solo pensando si vas a tener un bocado para llevarte a la boca o no, o para darle a tus padres o tus hijos.
Ya no jodan más, que ninguno de ustedes, partida de imbéciles, jamás tuvo que desayunar dignidad, revolución, abnegación ni sacrificio.
Me cago en el socialismo.
Me cago en el comunismo.
Me cago en el castrismo.
Me cago en la izquierda.
Me cago en la ideología trans.
Me cago en las políticas de cuotas de género.
Me cago en el lenguaje inclusivo.
Me cago en la libertad de expresión que quiere cortar la mía y silenciarme.
Me cago en los chairos, los kukas, las ciberclarias y las feminazis.
Me cago en el velo opresor y la burqa que reprime.
Me cago en todo el inmigrante que quiere joder el país que lo acoge.
Me cago en todo el que me grita «fascista» y «nazi» solo por pensar diferente.
Me cago en la hipocresía del medioambiente y los que lo defienden mientras viajan en avión y yate.
Me cago en el PCC, el PSOE, el partido Morena y cuanta organización de izquierda exista en el mundo.
Y ahora voy a buscar sales de rehidratación oral...
¡Tenemos que devolverles un pedacito de todo lo que ellos pidieron para los demás!
Yo no cuento para una Cuba de hoy ni de mañana, pero para honrar a todos los que cayeron a manos del régimen más criminal del continente, no puede haber diálogo ni reconciliación sin pagar sus culpas.
Ese grupito enajenado del exilio que se ha puesto a difundir la idea de un plebiscito, de una reconciliación nacional, de un entendimiento, debe saber que para poder sanar las heridas hay que cortarle la cabeza al cáncer.
Y cada cubano, defensor u opositor del régimen, tiene un amigo, un familiar, un conocido, un vecino preso, fusilado, expulsado del trabajo o la escuela, desterrado, exiliado, humillado, sancionado.
Cuando esto ocurría en Cuba, nadie se movilizaba por una flotilla, por una ayuda humanitaria, por una denuncia. Nadie lloraba ni salía en las redes a pedir asistencia para Cuba.
Hijos de puta. Todos, sin excepción.
Todos, absolutamente todos, desde los de antaño hasta los del 11J, desde los que fueron apresados posteriormente en diferentes protestas hasta los chicos del 4tico, todos importan.
Cuando se hace campaña, se hace por todos. Con la dictadura cubana no se puede tener paz ni concesión. No debe quedar un solo preso político encerrado.
Y repito, bien alto, TODOS IMPORTAN.