@laSextaTV@LaRocaLaSexta NECESITO AYUDA. ALQUILÉ MI ÚNICO PISO POR 520€. AHORA LO NECESITO PARA MÍ PORQUE ME HE SEPARADO. MI INQUILINA HA DECIDIDO QUE NO SE VA Y NO TENGO DÓNDE VIVIR. ASÍ ESTOY DESDE ENERO. JUZGADOS A TOPE Y SIN NINGUNA SOLUCIÓN RÁPIDA 1/2
YO 53 AÑOS JODIDA SIN CASA, CON 20 AÑOS DE HIPOTECA POR DELANTE, CON LA VIDA EN EL MALETERO. MI INQUILINA 30 AÑOS Y DISFRUTANDO DE MI PISO DE 90 METROS AMUEBLADO PASANDO OLÍMPICAMENTE DE BUSCARSE LA VIDA PORQUE ASÍ VIVE MUY BIEN.
AYUDA! #alquiler
@laSextaTV@LaRocaLaSexta NECESITO AYUDA. ALQUILÉ MI ÚNICO PISO POR 520€. AHORA LO NECESITO PARA MÍ PORQUE ME HE SEPARADO. MI INQUILINA HA DECIDIDO QUE NO SE VA Y NO TENGO DÓNDE VIVIR. ASÍ ESTOY DESDE ENERO. JUZGADOS A TOPE Y SIN NINGUNA SOLUCIÓN RÁPIDA 1/2
amueblado y estupendo), pero no me queda más remedio que iniciar un proceso de denuncia/desahucio. Me da pena, pero no tengo ninguna otra opción.
Están dejando un mundo maravilloso,...pero solo para ricos.
¿Alguna solución?¿Alguna idea?
@rtvenoticias@laSextaTV@atresmediacom
amueblado y estupendo), pero no me queda más remedio que iniciar un proceso de denuncia/desahucio. Me da pena, pero no tengo ninguna otra opción.
Están dejando un mundo maravilloso,...pero solo para ricos.
¿Alguna solución?¿Alguna idea?
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Yo he vivido desde los 17 años de alquiler. Hasta que a los 37 me pude comprar uno a pagar en 35 años. (Cuando los pisos estaban a 4, 5, 6 millones de pesetas, el banco no me concedía el préstamo.Para este,tenía las mismas condiciones personales y me concedieron 100mil,86 para⬇️
tengo ese, del cual me quedan 20 años por pagar. Que los alquileres hayan subido tanto hasta dar VERGÜENZA, supone muchos más problemas de los que se ven o nos muestran. Yo entiendo que a la chica le sea muy difícil irse, pagando en el mío 520€(por cierto, piso de 90 metros⬇️
“No fue Hitler ni Himmler quienes me secuestraron, me golpearon y asesinaron a mi familia. Fue el zapatero, el lechero, el vecino, que recibió un uniforme y entonces creyó que pertenecía a la raza superior.” Karl Stojka, sobreviviente de Auschwitz
Estamos dejando morir la sanidad pública.
La estamos dejando morir despacio,
sin ruido de sirenas,
sin titulares que duelan lo suficiente.
La dejamos morir en listas de espera eternas,
en consultas de cinco minutos,
en profesionales exhaustos que ya no pueden más
aunque quieran darlo todo.
La sanidad pública no cayó del cielo.
No fue un regalo.
Fue una conquista.
Costó décadas de lucha, de acuerdos, de impuestos compartidos,
de la idea radical de que la salud no es un lujo,
sino un derecho.
Que enfermar no debería significar arruinarse.
Que nacer pobre no debería condenarte a morir antes.
Y sin embargo hoy la tratamos como algo prescindible.
Como si fuera un gasto molesto
y no una inversión en dignidad.
Yo llevo más de media vida enferma.
He visto la sanidad desde dentro,
desde la camilla, desde la bata abierta por detrás,
desde el miedo antes de una prueba,
desde el alivio cuando alguien te mira a los ojos
y te cree.
Y lo digo claro: así como está ahora, es deplorable.
No por su gente. (Hay de todo, cómo en todos lados)
Nunca por su gente.
Porque hay médicas, enfermeros, auxiliares, celadores, técnicos
que siguen tirando del carro con el cuerpo roto.
Que se saltan descansos.
Que cargan con más pacientes de los que pueden atender dignamente.
Que se van a casa con culpa por no haber llegado a todo.
Gente competente, vocacional, humana…
a la que el sistema está asfixiando.
No es que no quieran.
Es que no les dejan.
Un sistema diseñado para aguantar lo justo,
para parchear en lugar de cuidar,
para empujar a quien puede a la privada
y abandonar a quien no.
Un sistema que normaliza el colapso
y llama “incidencia puntual”
a lo que ya es estructural.
Mientras tanto, los enfermos aprendemos a esperar.
A esperar citas.
Resultados.
Derivaciones.
Respuestas.
A esperar incluso cuando el cuerpo ya no puede esperar más.
Y lo más peligroso de todo
es que nos estamos acostumbrando.
A que funcione mal.
A que duela.
A que falle.
Pero la sanidad pública es uno de los últimos lugares
donde aún somos iguales.
Donde tu cuenta bancaria no debería decidir
si te salvas o no.
Dejarla caer es romper el pacto más básico de una sociedad:
cuidarnos.
Defenderla no es ideología.
Es supervivencia.
Es memoria.
Es respeto a todo lo que costó construirla
y a toda la gente que hoy sigue sosteniéndola con las manos desnudas.
Yo no hablo desde un despacho.
Hablo desde un cuerpo enfermo
que necesita una sanidad pública fuerte para vivir.
Y como yo, millones.
No la dejemos morir.
Porque cuando muera del todo,
no podremos curar
la herida social que quedará.
Noah Higón @GVAsanitat@sanidadgob #EnfermedadesRaras
Trump confunde Groenlandia con Islandia‼️
Algún día contaremos a nuestros nietos, si sobrevivimos a todo esto, como el tonto de la clase que tenía severos problemas para distinguir Suiza de Suecia, Austria de Australia o Eslovaquia de Eslovenia ha llegado a ser el presidente del país más poderoso del mundo.
¿Por qué el Grupo Ribera le pagó más de 200.000 euros al despacho de Montoro, y por qué Montoro no está aún en la cárcel y el Grupo Ribera sigue teniendo contratos millonarios en la sanidad pública?