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Sus palabras le alivian ligeramente, aunque sus dudas de si era simple cortesía o amabilidad se esfuman con cada bocado. Su estómago estaba más preocupado de saciarse y disfutar una buena comida casera.
— Vendré más temprano la próxima vez.
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ㅤㅤㅤNo se preocupe, siempre es un placer recibir clientes.
( Tras escuchar su petición asintió suavemente con cabeza y se giró hacia la zona de bebidas para servir el vaso de agua fresca del bidón. Escuchar aquel elogio mientras el agua caía provocó que una sonrisa discreta, +
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Duda sobre si volver a causarle molestias al pedirle otra ración, no quiere parecer un aprovechado o hambriento.
Aunque no debería desaprovechar la única oportunidad de tener un chef privado.
— Es más que suficiente, pero si no es mucha molestia —más de la que ya +
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Halagó una vez que había terminado de comer. Extrañará sus comidas una vez regrese a Tokio.
— Hizo bien en dedicarse a esto. No me cansaría de comer sus onigiris. —comentó con una ligera risita.
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La verdad no es alguien que suele usar emoticones en las conversaciones. Lamentablemente es una mala costumbre que adquirió tras comunicarse de manera repetitiva con cierto tipo de autores.
Al menos no era el único que los ocupaba.
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( La reacción llegó primero. Una carita feliz, que se quedó mirando por un instante, porque aunque pareció ser un chico bastante amable en aquella ocasión, no le parecía del tipo de personas que usaban emojis, tratar con clientes así era muy agradable, no lo negaría. )
( Y +
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Además del espectacular sabor de sus preparaciones, claro está.
Sin esperar demasiado, y con delizadeza, toma uno de los onigiris para darle el primer bocado. Los sabores se derretían en su paladar.
— Miya-san, están tan buenos como siempre.
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