Las horas "libres" en la vida adulta se usan para lavar, recoger, hacer pagos, ir al banco, hacer el super.
Realmente uno nunca está libre, esa es nuestra "diversión".
El peor invento del sistema es vendernos la idea de trabajar como desgraciados toda la juventud, para poder "disfrutar la vida" a los 65 años cuando ya te duele absolutamente todo.