Más allá de la tragedia humana, el terremoto tendrá un impacto económico profundo. Nuestras estimaciones preliminares apuntan a daños y pérdidas entre US$7.500 y US$9.000 millones, equivalentes a cerca del 8,5% del PIB.
Los sectores más afectados serán vivienda, infraestructura, comercio, transporte y logística. La reconstrucción demandará entre US$12.000 y US$15.000 millones, una magnitud que supera ampliamente la capacidad financiera del Estado venezolano.
La recuperación dependerá de la rapidez con que se restablezca la infraestructura crítica y de la capacidad de movilizar cooperación internacional, inversión privada y una respuesta coordinada de la sociedad civil. Un reto mayúsculo en las condiciones actuales de Venezuela.
Hoy la Iglesia nos presenta un Evangelio que adquiere una fuerza especial para Venezuela:
«En aquel tiempo, Jesús subió a una barca junto con sus discípulos. De pronto se levantó en el mar una tempestad tan fuerte, que las olas cubrían la barca; pero él estaba dormido. Los discípulos lo despertaron, diciendo: “Señor, sálvanos, que perecemos”. Él les respondió: “¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?”. Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma.» (Mt 8, 23-27).
Después del terremoto, muchos venezolanos sienten que la tormenta no termina. Hay quienes han perdido seres queridos, su hogar, su trabajo o la tranquilidad. A esa tragedia se suma la fragilidad de un país que lleva años acumulando crisis y que hoy enfrenta un desafío de reconstrucción para el que no bastan los recursos materiales, que además, no tenemos.
El Evangelio de hoy no niega el dolor ni minimiza el miedo. Nos recuerda que incluso en la noche más oscura, Cristo permanece en la misma barca. La esperanza cristiana no consiste en creer que todo saldrá bien de inmediato, sino en confiar en que el miedo no puede tener la última palabra y en que cada gesto de solidaridad, servicio y compasión también es una forma en la que Dios actúa.
Que el Evangelio de hoy nos anime a seguir acompañando a quienes sufren, a sostenernos unos a otros y a pedir por Venezuela.
En las circunstancias actuales, y ante los desafíos operativos y logísticos que enfrenta Venezuela, si usted está fuera del país, lo más efectivo es canalizar su ayuda a través de organizaciones reconocidas o de familiares directos.
Organizaciones como Cáritas de Venezuela, Fe y Alegría, Alimenta la Solidaridad, DVC, Fundana, entre otras, cuentan con experiencia y redes para hacer llegar la ayuda donde más se necesita.
En este momento, una donación bien canalizada vale más que el envío de insumos o materiales sin una estructura confiable para recibirlos y distribuirlos.
Los expertos en la materia señalan que un edificio sismorresistente está diseñado para maximizar la protección de la vida, no para ser indestructible. Un doblete de magnitudes 7,2 y 7,5 separado por apenas 39 segundos constituye una tensión excepcional: el primer sismo puede dejar elementos estructurales ya dañados y el segundo exigirlos cuando aún no han disipado la energía del primero. A ello se suman factores decisivos como la distancia al epicentro, el tipo de suelo, la calidad constructiva, la antigüedad de la edificación y el cumplimiento real de las normas. Por eso, incluso edificios correctamente diseñados pueden sufrir daños severos o, en circunstancias extremas, colapsar. Lo verdaderamente importante es que las normas reducen enormemente ese riesgo; no lo eliminan por completo.
La ingeniería sísmica gestiona el riesgo; no puede abolir las leyes de la física.
Nuevamente Venezuela está frente a un reseteo: todo lo que hasta hace días era discusión por acá en torno al desempeño económico, hoy no tiene sentido. Venezuela enfrentará una reconstrucción larga y costosa, con un Estado sin capacidad fiscal e institucional para asumirla. La cooperación internacional será indispensable, pero también el papel del sector privado y de la sociedad civil, que ya han demostrado capacidad de organización donde el Estado no llega.
La tragedia humanitaria es la prioridad. Pero ignorar sus consecuencias económicas sería otro error. Todo un reto lo que tenemos por delante.
Últimamente he estado pensando en lo fácil que es querer resultados sin aceptar del todo el proceso que los produce. Queremos avanzar, mejorar, construir algo que importe, pero sin pasar por la incomodidad constante que eso implica. Cuando esa incomodidad aparece, como dudas, lentitud o errores, tendemos a interpretarla como una señal de que algo no está funcionando, en lugar de verla como parte normal del camino.
Ahí es donde el estoicismo me ha servido como marco simple: no controlas cómo se desarrollan las cosas, pero sí cómo trabajas dentro de ellas. Eso cambia el enfoque. En lugar de medir el día por lo que salió o no salió, empiezas a medirlo por si hiciste lo que estaba en tus manos, con el criterio que tienes hoy, incluso cuando no había señales claras de avance.
No es algo que se resuelve de una vez. Es más bien una práctica diaria. Volver a lo básico, ajustar expectativas, seguir. Sin necesidad de que todo valide el esfuerzo en el momento. Porque al final, lo único que puedes sostener en el tiempo es la forma en la que decides actuar, no la forma en la que el mundo responde.
Feliz domingo 👋
Si su amigo compra carro y es modelo viejo digale que está bonito, si consigue trabajo después de mucho y la paga es poca, digale que pronto lo ascenderán, si compra ropa y no es de marca, digale q le luce, no sea mala vibra y no dañe las ilusiones de los demás…
De chamo me atrasaron tantas veces la 15na, que hoy pague la nómina del equipo de Marketing de Noise, y literal me quedé mamando y loco.
Pero estoy tranquilo, porque mi equipo está tranquilo, y no puedo levantar un proyecto si mi equipo tiene incertidumbre con su pago.
🇻🇪 | Más de tres millones de personas participaron en la Procesión de la Divina Pastora en la ciudad de Barquisimeto.
Millones de venezolanos se dieron cita para demostrar su fe y agradecimiento por las peticiones concedidas.
Esta movilización es considerada la segunda más importante de América Latina, después de la de Guadalupe, en México, y la tercera más importante del mundo.
🇻🇪#AHORA - La Iglesia Catolica de Venezuela cree que hay mas de 4 millones de venezolanos en la procesion de la Divina Pastora en la ciudad de Barquisimeto, superando record en años.
buenos días como amanecieron mis expertos en geopolítica, DDHH, petróleo, recursos naturales, ciencias de la tierra, sociología, biología, religión, artes marciales, política y otras cositas