concentrada en lo que hacía que no escuchó a su entrenador hasta que fue demasiado tarde, en lugar de pelaje sentiría la piel casi desnuda de la modelo, al menos en eso era muy convincente.
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ㅤㅤSe ha puesto como meta personal mejorar sus ilusiones, tal vez no sea tan útil en las batallas oficiales, pero si cuando están en el bosque.
Todavía conservaba una especie de delineado rojo en los ojos.
— ¡Ah!
Que susto le había dado, estaba tan (+)
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ㅤㅤNo entiende la naturaleza de los humanos, esa podría ser la diferencia, pero si su entrenador lo pide...
Con sus movimientos habituales hizo el cambio a una humana de piel clara, tatuajes en un brazo y cabello anaranjado ondulado.
Usaba la lencería de la revista y todo.
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ㅤㅤ Está mirando las fotos de esa modelo, sabe que si se trata de imágenes debe concentrarse mucho para cambiar de forma, cuando era una Zorua solía conservar la cola y las orejas.
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ㅤㅤPor fin se quedaron casi completamente quietos, y las palpitaciones dejaron de hacerse presentes dentro suyo, tenía el vientre repleto, si de esa forma no quedaba preñada, ya de ninguna forma lo haría.
Pero tan solo con esa primera vez ya se notaba lo agotada (+)
en el futuro.
Daba pequeños toques a sus mejillas con la punta de su nariz, como que propios mimos, y pensar que todo había empezado por que a ella se le antojó lamerle los dedos en público.
Al parecer ahora ella era la culpable de que las sospechas de los amigos de (+)
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ㅤㅤEn efecto, no conoce a nadie más, cercano a un humano, que mida tanto como él, pero le gusta, es como la brecha entre ellos.
El pequeño Zorua se asomaba entre su melena, justo sobre su cabeza, así que estaba en el punto más alto, y parecía estarsela pasando muy (+)
hasta embarrar su oscuro pelaje, dejándola toda pegajosa, pero sobre todo, agotada, le habrá bajado casi todo el HP en esa primera cogida, por no estar acostumbrada a una "batalla" tan intensa.
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ㅤㅤElla siempre ha sido muy encimosa, tal vez por la situación en la que estaba antes de ser encontrada, había desarrollado un enorme apego por el ajeno, literal siempre estaba sobre sus hombros o en sus brazos, no era algo tan raro en un Pokémon pequeño, pero seguir (+)
el entrenador fue quien la mordió a ella, haciéndola alcanzar el tope del éxtasis, haciendo también que sus entrañas lo apretaran con fuerza y "exprimieran" hasta la última ardiente y rebosante gota de semen que tuviera, aunque una buena parte se escurriera entre sus pliegues (+)