Solo me resta decir: “Sea feliz sin dañar, deje buenas huellas en su caminar, deje de asumir lo que no sabe, no tome personal los actos ajenos, cuide lo que dice y lo más especial... Recuerde que el rencor solo le pesa a quien lo carga”.
De finas y rígidas envolturas se rodea el ego. El mío, terco como mula, mundano, simple y hasta vulgar siempre distinguirá una excusa del arrepentimiento. Y se retorcerá en su lodo antes de doblegarse nuevamente.
Hace ya mucho tiempo alguien se refirió a mi en estos términos: “Hiciste las cosas todo lo mal que pudiste, y no comprendo como es que al final todo salió bien.” Unos me tildaron de irresponsable y mal planificada. Yo le llamo FE a la Voluntad De Dios. Que abre y cierre puertas.
El cerebro es un mundo infinito y desconocido hasta para nosotros mismos. Así que no seas ligero en juzgar, no conoces cómo anda el mundo ajeno. Se empático, quizás seas la motivación que alguien necesita. Recuerda que nadie tiene un letrero de “situación actual” en la frente.