En esta era de la inteligencia artificial, es urgente distinguir el arte humano de lo que producen las máquinas. Existe una diferencia ontológica, incluso antes que estética, entre el arte y lo que una máquina puede generar mediante cálculos estadísticos a partir de millones de imágenes ajenas. A los algoritmos les falta la chispa de lo humano. Por eso, la Iglesia desea renovar la alianza con los artistas y las instituciones culturales: una alianza para custodiar lo humano.
Ando mamada de los influencers fit y sus mensajes de mierda: “Hoy no quería entrenar, pero fui. Todo es disciplina”.
Sí, Paola, pero tu día gira alrededor del gimnasio y grabarte. Hay gente que trabaja 12 horas, se mama otras dos en transporte y llega a resolver la casa. Ahora encima tiene que sentirse mediocre porque no le quedó energía para una sentadilla?
Saberlo vs. vivirlo. No es lo mismo saber que en el interior del país cortan el servicio eléctrico 6 u 8 horas diarias ("por allá, a ellos"), que vivir (padecer) esa experiencia DIARIAMENTE.
Destruye todo, planes, electrodomésticos e incluso (a algunos) estabilidad mental.
No quiero "descargar la app" para pagar por el estacionamiento. No quiero "crear una cuenta" para ver un menú. No quiero "dar retroalimentación" sobre una interacción de 30 segundos. Solo quiero existir en el mundo físico sin una correa digital.