"Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo, había fallecido su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias. Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer"...
Siempre suelo decir: “¿qué hubiese pasado si…?”, y olvido los tropezones que no fueron a propósito. Como si el destino debiera explicarme aquello que el tiempo ya decidió callar.