muchas veces me hablaron de la envidia y yo siempre decía ¿pero de qué me van a tener envidia a mí? Con el tiempo la vida me enseñó que la gente no siempre desea lo que vos tenés, solo quieren que vos no lo tengas
Lo que está pasando en México duele. Asesinan a un alcalde, a un limonero, a una maestra, a una persona más… y el país sigue. Cómo terminamos así?
No podemos seguir así. No podemos normalizar lo inaceptable. Normalizar el “infierno” es aceptarlo como destino, y no debe serlo. No podemos seguir acostumbrándonos.
Debemos recuperar la capacidad de indignarnos y exigir el país que nos corresponde.