Llamadme radical, pero me parece una absoluta vergüenza que, en un país aconfesional, se destinen recursos públicos a financiar una visita del Papa mientras existen tantas necesidades sociales sin cubrir.
🏳️🌈 Primer ADELANTO del #lineup del #MadridOrgullo2026!!
Pronto MÁS nombres. Y atentos a nuestra web oficial para próximos detalles sobre horas y plazas.
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¿Honestidad con los espectadores?
No más pelis, porfa.
Cuando trabajas o diriges medios de comunicación que difunden bulos que previamente has contribuido a fabricar en reuniones clandestinas con las cloacas policiales, no eres periodista y sí parte de la trama de corrupción😉
Si tuviera que hablar de uno de los peores dolores que he sentido, hablaría del proceso tan doloroso que se pasa cuando te alejas de alguien que realmente querías en tu vida y ver cómo a esa persona le da igual.
Por cierto ya que hablamos de juzgados.
Han pasado 12 años del Caso Púnica, no hay sentencia.
Han pasado 17 años de la Gurtel y todavia no se ha cerrado el caso.
Han pasado 14 años del Caso Amat y todavía no hay sentencia.
Han pasado 10 años de los Casos de las Eolicas en Castilla y León y todavia no hay sentencia.
Solo en estos casos hay más de 7.000 millones de euros y están a un par de años de ser preescritos y que todos los culpables se libren.
Por muy corrupto que sea el PSOE es ciego el que no quiera ver que hay una clara paridad a la hora de sentencias en los juicios.
La fachosfera insultándome tipo:
“Vas a mamar derecha hasta que te mueras”.
A ver cómo os lo explico: Muy mal se tendría que dar la cosa para que mi familia y yo tengamos necesidades con un gobierno de ultra-derecha.
La cosa es: ¿Podéis decir lo mismo los obreros de ultra-derecha?
Pero que yo no tenga esos problemas no hace que deje de luchar con todo los medios que tenga a mi alcance para que todo el mundo, fachosfera incluida, tenga acceso a un estado de bienestar sin discriminación de ningún tipo.
Y esa es la diferencia que a la izquierda nos hace moralmente superiores a cualquier votante de ultra-derecha.
El expresidente Zapatero viajó a Venezuela para buscar a personas que estaban enterradas en las mazmorras carcelarias del régimen. Nos sacó de prisión a Yon Goicoechea —quien recientemente ha regresado a Venezuela—, a Henrique Márquez (candidato presidencial), al general Rodríguez Torres, a un tal Superlano y a mí. Si no hubiera sido por él (y en mi caso también por el embajador estadounidense Roger Carstens), seguiríamos en esas mazmorras.
Otros liberados fueron:
• Rocío San Miguel (abogada y defensora de DDHH con doble nacionalidad venezolano-española). Su familia agradeció específicamente las gestiones de Zapatero.
• Enrique Márquez (ex candidato presidencial y exdiputado).
• Biagio Pilieri (político, colaborador de María Corina Machado, con doble nacionalidad ítalo-venezolana).
De mí, Jorge Rodríguez decía que yo era “algo más que terrorista”, y lo mismo con los demás. Ninguno éramos afines ideológicamente al expresidente; sin embargo, no cejó en su empeño. Creyó que éramos inocentes sin siquiera leer los expedientes.
En mi caso, sí he leído el suyo: en el auto del juez no encontré en ninguna página una instrucción, grabación de reunión, voz, cheque o transferencia que pruebe semejante acusación.
En España, de donde salgo en este momento tras una visita privada de dos días, tengo más amigos en el PP que en el PSOE. Pero la verdad es que España está tomando un camino peligroso, lleno de irrespeto a las instituciones. Uno puede hacer oposición, pero no apología del delito.
Hace poco visité el diario El Debate. Lamenté que Bieto, que me conoce y sabe que soy un perseguido político y practicante del diálogo, censurara la entrevista a la que él mismo me había invitado porque no le gustaron mis afirmaciones o no encajaban con su agenda. Eso no es periodismo ni política, es manipulación y una canallada.
El jefe de Relaciones Exteriores del alcalde Almeida me hizo una invitación a la que desistí, en los mismos términos que contesté a la oficina de Ayuso: “Mucha suerte en su agenda sobre Venezuela”.
Escribo esto como acto de protesta ante la política del PP hacia Venezuela, que considero absolutamente infantil. Un partido como el PP no puede permitirse eso.
Ninguna democracia, y menos España, va a salir fortalecida con este tipo de actuaciones, como tampoco salió fortalecida Venezuela cuando inventaron toda una patraña contra Carlos Andrés Pérez con una partida secreta que jamás pudieron probar.
El problema es que os tatuáis cosas que no significan nada para vosotros, copiáis tatuajes de Pinterest y luego vienen los arrepentimientos. Tengo más de 30 y no me arrepiento de ninguno porque todos tienen su historia y su momento.
Y los de la Kitchen de cañas por la libertad. La gran mayoría de españoles no cree en la justicia de este país. Somos conscientes del golpe judicial que existe y ese es el mayor error que habéis podido cometer.
Esther Muñoz es la furia sin cerebro, la ordinariez con escaño, la grosería convertida en discurso político. No debate, embiste. No argumenta, escupe. No razona, insulta. Es el tipo de personaje que confunde la mala educación con la valentía, la chabacanería con la contundencia, el grito con la elocuencia. Se mueve en la política como un toro desbocado en una cacharrería, derribando todo a su paso sin más propósito que hacer ruido y llamar la atención. Su verbo es tosco, su ingenio inexistente y su papel, el de agitadora de taberna sin taberna. Hay en ella la rabia de quien sabe que nunca tendrá ni talla ni talento, pero compensa con aspavientos su vacío.