Levantarse temprano un Domingo, salir a correr y hacer ejercicio unas dos horas, regresar a casa, bañarse y luego tomar un juguito natural. Así me imagino yo la vida de otras personas mientras envío este tweet desde mi cama.
Me di 40 minutos en llamada en el call center que trabajo con una señora que no pudo activar la rotación automática de la pantalla por más que traté de guiarla en el proceso paso a paso. De verdad que qué pendeja es la gente salvadoreña.