🔝 La veteranía es un grado en la grada del Tartiere.
👏🏻 Muy bien la señora:
🗣️ "Tú te tendrías que haber callado. Es un jugador del Oviedo. Tuvo un mal día como tú lo puedes tener en tu trabajo"
👍🏻 Así es, y lo mismo para con los árbitros. https://t.co/ZIi6wDyPAq
Rafael Nadal was diagnosed with Müller-Weiss syndrome at 19 years old. The navicular bone in his left foot was collapsing. There is no cure. The condition is degenerative. It only gets worse.
The navicular is the keystone of the human foot. It catches the head of the talus and connects to the first three toes. It absorbs the majority of load when you change direction. In tennis, players change direction hundreds of times per match. On clay, where the surface forces you to slide into every shot, the stress on that bone multiplies.
His sport demands exactly the one thing his body could no longer do without pain.
He won 22 Grand Slams after the diagnosis. Fourteen of them at Roland Garros, the clay court tournament that punished his foot the hardest. His record there: 112 wins, 4 losses. A 97% win rate across 23 years at the single venue that required the most from the bone that was failing him.
For context, the other Grand Slam dominance records: Djokovic at the Australian Open has a 91% win rate. Federer at Wimbledon had 88%. Nadal's 97% at Roland Garros isn't just the best in tennis. There may not be a comparable number in any individual sport at any single venue, ever.
He once told reporters he doesn't remember what the feeling of playing without pain is. The condition is most common in women aged 40 to 60. He got it at 19 and kept winning for 19 more years.
The Rafa documentary drops May 29. During the French Open. The tournament he won 14 times will be happening without him while 300 million subscribers watch what it actually cost him to own it. He turns 40 on June 3.
Netflix timed this so the stadium that was his is full of players trying to fill a void that 97% says might be permanent.
❤️ Esta reflexión de @jl_sastre sobre lo que es "querer de verdad": "Cuando sientes más felicidad y deseo porque le vaya bien a esa persona, pero de verdad... Ahí me di cuenta"
🎥 No te pierdas el último episodio de @sastremaldonado#sastreymaldonado: https://t.co/A3aCASEZM1
Dijo una vez José Mujica: “Yo no soy un presidente pobre. Yo no vivo con pobreza, vivo con austeridad, con renunciamiento. Preciso poco para vivir. Pobres no son los que tienen poco. Pobres son los que quieren mucho. Los pobres son aquellos que solo trabajan para intentar mantener un estilo de vida caro y siempre quieren más y más.”
Recordatori amable que es pot tenir problemes de salut mental i patir molt i merèixer compassió i alhora ser una persona de merda. Són successos independents i compatibles.
Alba Flores ganando el Goya por una canción que le dedica a su padre, el gran Antonio Flores, con su prima Elena Furiase emocionada, y cantando, como cierre a un discurso maravilloso, su icónico ‘No dudaría’ como poderoso mensaje de paz ❤️#Goya2026
Han votado básicamente a favor de que las empresas puedan aprovecharse de situaciones de emergencia para aumentar los precios y sacar más rédito economico de ello.
Ej: Las aerolineas que subieron de 100 a 600 euros el precio de los viajes Malaga - Madrid cuando la catastrofe de Adamuz.
Es una puta locura colega. Como puedes apoyar esto.
Pues para mí es la de Carrillo negándose a esconderse bajo su escaño y permaneciendo quieto; impasible. Que sí, que todo lo que queráis, pero el cabrón se quedó fumando sabiendo que, de cargarse a alguien, él sería el primero. El tío tuvo unos cojones y una dignidad de acero.
Pep Guardiola sobre los comentarios de Sir Jim Ratcliffe sobre los inmigrantes en UK:
“El hecho de que yo sea catalán y tú británico... ¿qué influencia tuvimos en elegir dónde nacimos? Ser catalán no me hace sentir mejor que tú; el color de piel o el lugar de nacimiento no deberían importar.
Todos anhelan una vida mejor y un futuro más prometedor para sus familias. La mayoría de las personas huyen de sus países por los problemas que allí existen, no porque quieran irse por amor a su patria.
El problema es que consideramos a los inmigrantes como la 'causa de los problemas' que padecen nuestros países... y este es un problema muy, muy, muy grande.
Cuanto más abracemos genuinamente otras culturas, mejor será nuestra sociedad. Aún tenemos mucho trabajo por hacer en este sentido”.
Estamos dejando morir la sanidad pública.
La estamos dejando morir despacio,
sin ruido de sirenas,
sin titulares que duelan lo suficiente.
La dejamos morir en listas de espera eternas,
en consultas de cinco minutos,
en profesionales exhaustos que ya no pueden más
aunque quieran darlo todo.
La sanidad pública no cayó del cielo.
No fue un regalo.
Fue una conquista.
Costó décadas de lucha, de acuerdos, de impuestos compartidos,
de la idea radical de que la salud no es un lujo,
sino un derecho.
Que enfermar no debería significar arruinarse.
Que nacer pobre no debería condenarte a morir antes.
Y sin embargo hoy la tratamos como algo prescindible.
Como si fuera un gasto molesto
y no una inversión en dignidad.
Yo llevo más de media vida enferma.
He visto la sanidad desde dentro,
desde la camilla, desde la bata abierta por detrás,
desde el miedo antes de una prueba,
desde el alivio cuando alguien te mira a los ojos
y te cree.
Y lo digo claro: así como está ahora, es deplorable.
No por su gente. (Hay de todo, cómo en todos lados)
Nunca por su gente.
Porque hay médicas, enfermeros, auxiliares, celadores, técnicos
que siguen tirando del carro con el cuerpo roto.
Que se saltan descansos.
Que cargan con más pacientes de los que pueden atender dignamente.
Que se van a casa con culpa por no haber llegado a todo.
Gente competente, vocacional, humana…
a la que el sistema está asfixiando.
No es que no quieran.
Es que no les dejan.
Un sistema diseñado para aguantar lo justo,
para parchear en lugar de cuidar,
para empujar a quien puede a la privada
y abandonar a quien no.
Un sistema que normaliza el colapso
y llama “incidencia puntual”
a lo que ya es estructural.
Mientras tanto, los enfermos aprendemos a esperar.
A esperar citas.
Resultados.
Derivaciones.
Respuestas.
A esperar incluso cuando el cuerpo ya no puede esperar más.
Y lo más peligroso de todo
es que nos estamos acostumbrando.
A que funcione mal.
A que duela.
A que falle.
Pero la sanidad pública es uno de los últimos lugares
donde aún somos iguales.
Donde tu cuenta bancaria no debería decidir
si te salvas o no.
Dejarla caer es romper el pacto más básico de una sociedad:
cuidarnos.
Defenderla no es ideología.
Es supervivencia.
Es memoria.
Es respeto a todo lo que costó construirla
y a toda la gente que hoy sigue sosteniéndola con las manos desnudas.
Yo no hablo desde un despacho.
Hablo desde un cuerpo enfermo
que necesita una sanidad pública fuerte para vivir.
Y como yo, millones.
No la dejemos morir.
Porque cuando muera del todo,
no podremos curar
la herida social que quedará.
Noah Higón @GVAsanitat@sanidadgob #EnfermedadesRaras