Es fundamental, hablar de los damnificados.
Empezamos con un punto crucial, hay diferencias importantes sobre el número de damnificados que esta tragedia ha generado. La cifra oficial es de casi 16.000, pero en este tipo de eventos, por cada damnificado registrado hay un número muy grande de “desplazados invisibles”, quienes o no han podido anotarse, o están con familiares, o están resolviendo por sus propios medios. Hay estimaciones privadas, que dan cuenta de más de 200.000 damnificados. Sin duda, el número total de damnificados es una cifra, en la cual hay que trabajar urgentemente.
Revisemos las experiencias de 4 países:
Turquía 2023: desplazó a un estimado de 3 millones de personas. La respuesta fue ciudades contenedor: unidades prefabricadas de unos 21 m² con agua corriente, ducha y baño pequeño. Lo negativo de esto, es que dos años después del siniestro, casi 650.000 personas seguían viviendo allí. Sólo se habían entregado un poco más del 60% de las viviendas prometidas. El gasto total reportado rondó los $75.000 millones, y aun así organizaciones locales denuncian saneamiento deficiente, salud inadecuada y riesgo de despoblamiento regional.
Japón 2011: unos 470.000 evacuados. Japón usó dos vías en paralelo: las kasetsu jūtaku (viviendas prefabricadas temporales, unas 53.000 unidades) y las minashi kasetsu: el Estado alquiló viviendas vacantes en el mercado privado y las trató como vivienda temporal. Esta segunda vía alojó a más gente, lo hizo más rápido y a una fracción del costo.
Chile 2010: unas 220.000 viviendas destruidas o con daño mayor, generando cerca de 800.000 damnificados. La respuesta de emergencia fue la mediagua (vivienda de madera de unos 18 m²), organizadas en "aldeas de emergencia", más un programa masivo de subsidios habitacionales para reconstrucción en sitio propio. Es el caso más exitoso en velocidad relativa: la mayoría de las aldeas se cerró en 4–5 años y el sistema de subsidios apalancó al sector privado y a la banca. La clave chilena no fue el dinero sino tres activos institucionales: un catastro rápido y creíble, un sistema de subsidios, y los seguros.
México 2017: unos 250.000 damnificados directos y cerca de 180.000 viviendas dañadas entre CDMX, Morelos, Puebla y Oaxaca-Chiapas. México casi no usó campamentos masivos: la respuesta fue monetaria y de autoconstrucción asistida, censo de daños, tarjetas con recursos, diferenciadas por daño parcial o total, y reconstrucción dispersa. Ventajas: barato, rápido, preserva el tejido comunitario, no crea la trampa del campamento. Desventajas documentadas: filtración y clientelismo en los censos, calidad constructiva heterogénea (gente reconstruyendo con las mismas vulnerabilidades).
Recomendaciones:
Primero: censo único, temprano y auditable de damnificados, con registro biométrico o al menos verificable.
Segundo: ponerle fecha de cierre a todo lo temporal desde el día uno.
Tercero: atender el problema vertical con un instrumento propio. Los edificios multifamiliares colapsados o inhabitables de La Guaira y Caracas no se resuelven con subsidios individuales: requieren un vehículo jurídico-financiero por condominio.
Cuarto: medir el desplazamiento, no solo contarlo. Encuesta panel a familias desplazadas (empleo, ingreso, escolaridad de los niños, salud mental, intención de retorno o migración) desde el mes uno.
La enorme tarea que viene, requiere una estrategia robusta y un personal competente.
Hablemos de los escombros:
El PNUD ha estimado, que el terremoto generó 12 millones de toneladas en escombros, una pregunta importante es: ¿Qué hacer con eso?
La gestión de escombros suele tratarse como una nota al pie del operativo de rescate, cuando en realidad es una restricción crítica de toda la reconstrucción: no se reconstruye lo que no se ha despejado, y despejar es lento. Hay que entender, que escombros no necesariamente es basura, puede ser tratado como un flujo de materiales. El error caro, y la tentación en fase de emergencia, es empujar todo con maquinaria pesada a un único botadero. Eso destruye el valor recuperable y consume terrenos. La decisión de mayor impacto económico positivo, es separar en origen.
Separar en Concreto y mampostería (típicamente es el 60–75%): triturado, se convierte en agregado reciclado para base de vías, rellenos y concreto nuevo. Acero y cabilla (5–10% de la masa, pero alto valor): mercado de chatarra que prácticamente se autofinancia. Madera y orgánicos. Fracción peligrosa (asbesto en edificaciones viejas, plomo, residuos médicos, electrónicos): es la fracción crítica de seguridad; debe aislarse y tratarse aparte, no mezclarse. Tener en cuenta, que el reciclaje no es ambientalismo decorativo, hacer pudiera tener un dividendo macro directo: cada metro cúbico de agregado recuperado = puede generador de divisas.
La remoción de escombros es de los rubros más grandes de cualquier recuperación (suele significar entre el 5% y 10% del costo total). Pero es intensiva en mano de obra, lo que la convierte en un instrumento de doble dividendo: programas cash-for-work despejan la ciudad e inyectan ingreso en las economías locales devastadas (modelo Haití, Nepal).
La tentación en La Guaira y otros sitios, será volcar escombros en quebradas, barrancos y la costa. Recordemos, es el mismo terreno del deslave de 1999, hacerlo mal podría taponar drenaje natural, lo que sembraría el próximo evento de inundación o flujo de lodo para la temporada de lluvias. Sumado al polvo (sílice respirable, asbesto), la disciplina de sitios temporales de acopio y reducción (TDSRS) ambientalmente seleccionados no es burocracia, es prevención del segundo desastre. Turquía 2023 es justo el caso de advertencia: velocidad sin control derivó en vertidos a ríos y crisis de salud por polvo.
En conclusión, tenemos varios referentes que ver, analizar y aprender. Japón es referencia de gestión ordenada y alta tasa de desvío. Turquía 2023 es la advertencia de qué pasa al priorizar velocidad sobre clasificación y Haití como demostración de lo negativo que es el escombro mal gestionado.
No se ayuda ni se es útil en estos momentos haciendo las cosas de cualquier manera. Karen Brewer lo explica muy bien. Hasta para ayudar hay que dejar de lado al pequeño yo ansioso y plegarse a lo que sea mejor para las víctimas y los rescatistas.
El libro que quemaron en la universidad
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@TurcoFerreyra rescata un libro olvidado, y encuentra en él la clave que explica los 200 años de desencuentros entre EEUU y América Latina.
Otro artículo de colección.
https://t.co/1jFiOgpAG1 vía @Contraviento_uy
Si un alumno delega en la IA su voz antes de haberla encontrado no habrá voz. Habrá un eco bien redactado, indistinguible de los otros ecos. Más exámenes orales, más defensas públicas, más trabajos hechos en clase frente al otro. Reintroducir lectura lenta https://t.co/yLMxN2BhpN
Todo país que colapsa económicamente sigue el mismo patrón. No importa si es europeo, africano o latinoamericano.
No es coincidencia. No es mala suerte. No es incompetencia.
Es un mecanismo de 5 fases que se repite con precisión mecánica.
Gran Bretaña, India, Ghana, Grecia, Argentina, México, Venezuela. Todos pasaron por las mismas etapas.
Hay una fecha que divide la historia de la medicina moderna en dos: Septiembre de 2004. 🗓️
Antes de ese día, jugábamos con cartas marcadas. Después, nos obligaron a mostrar la baraja.
Abro hilo sobre el "Fenómeno 2004", el fin de los datos ocultos y por qué el estudio 4S sigue siendo el "antiestudio"
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Seguí para entender algo que seguro NO TE CONTARON EN TU RESIDENCIA y que se extiende a tus prácticas al día de hoy
«…sesgo de confirmación se entiende mejor como un sesgo “a nuestro favor”» en El Enigma de la Razón - by Pablo Malo - Pablo’s Substack @pitiklinov https://t.co/PGH516Tnei