Abelardo De La Espriella puede ser el presidente de Colombia pero no será hoy ni nunca el mío. Lo aborrezco a él, a toda su gente, a su fraude y a su campaña sucia.
Ajá, ¿y ahora qué?
¿Va a salir el tigre Abelardo, el prepotente Defensor de la Mafia, a amenazar y demandar a esos 11 congresistas estadounidenses,
como me demandó a mí y a otros por decir lo mismo?
¿O va a salir el therian de papel sumisito?
Adivinen!
Con Cepeda tengo diferencias ideológicas y políticas, con Abelardo las diferencias son de tipo ético.
Lo político se discute, lo ético es inamovible.
#MeLaJuegoPorLaVida