Luego, resopló con un disgusto a su palabrería.
— ¿No hay ni un pensamiento chulo en esa cabeza tuya? ¿En serio...? Me esperaba más de ti.
Y negó con la testa.
Supuso que el detective haría de su veredicto búsqueda fugaz de varias respuestas, tratando de sonsacar la mayor cantidad posible de información. Fue mayor decepción notar que se delimitó a no acabar siendo bombardeado; y se quedó con ganas de tirar mierda.
Su primera pregunta
lo deja parado unos segundos, con parpadeos lentos, observando con fijadez a su contrario. No pensó en Aki como alguien que preguntaría a un perpetrador algo tan humano como su estado anímico.
— Eh-. Sí, estoy de locos.
Asintió frenético por segundos, buscando autoconvención.
Arqueó una ceja, confundido ante sus palabras.
— ¿Crees que se la va a sudar tu muerte a la peña?
Confundido, cuestiona. No porque a él le importe, si no porque creyó que Kyara mantenía buena relación con las otras chicas.
— Dejar la guardia baja en un lugar donde la intención es que nos matemos, es demostrar que eres gilipollas.
Su mirada desvió, tratando de su campo de visión recordar. Ojo se movió por todos lados, buscando una manera de recordar con toda posibilidad varias de sus opciones.
Ha oído una canción tararearse a lo lejos, girándose hasta dar con el culpable en cuestión.
Parece alegrarse, una vez que nota de quién se trataba tras la música.
— Hey, Vik. ¿Tú qué?
Había funcionado, y a la segunda vez, por puro orgullo, también ha intentado atrapar esa galleta que no percibe como una –no ve bien, cuando es algo tan pequeño como eso, y no lo reconoce del todo.
Vuelve a repetirse lo mismo, pero esta vez, parece enfadarse consigo mismo.
no había nadie capaz de matar a los demás así de sanguinarios. Todos le parecían cobardes.
— Si te matan, será una vergüenza de muerte, créeme. Me daría pena morir a manos de uno de ellos.
Es verdad; miedo no tenía, pero sí le preocupaba tener una muerte humillante.
Si prefiere que no se ría nunca, puede hacerlo también.
— Porque de todas las personas aquí, no veo capaz a ninguno de hacer algo tan sangriento como rebanarle el cuello a alguien para matarlo.
Comenzó, su mente divagando por todos los compañeros que tenían en el hotel. No,
Luego, arquea una ceja. ¿Qué no ha hecho, mejor dicho?
— Aparte de que una loca me haya roto la máscara de una ostia, no he hecho nada. ¿Y tú? Seguro que tú, como detective, tienes algo más interesante.
Que no le diga que practicó cómo decir correctamente su nombre, o se reirá para siempre de él. Él no lo haría.
— Para eso, sal más de tu cuarto.
Dictó, como si le importara lo que haga el detective con sus tiempos libres, cruzando sus brazos con la menor importancia del mundo.
Le ha tomado por sorpresa la demanda de Lora, pero acaba por casi conseguir atrapar esa galleta lanzada. Una vez “nota” que está en sus manos, baja su mirada para observar qué agarró..
— ¿Qué coño me has lanzado?
Empieza a creer que pierde la cabeza.
la creencia de que iba a ocurrir de verdad.. Aunque, ya nada lo está sorprendiendo de ese lugar.
— Relájate, nadie te va a rebanar el cuello. Son todos unos cobardes de manual.
Asume que Kyara se ha propuesto la misión de perseguirlo a todos lados para que no mate a nadie, ni lo maten.
Asintió una vez acepta sus únicas condiciones, que la iba a ignorar si era necesario, o le apetecía aunque fuera.
Una risa nasal salió de sí, denotaba el miedo ajeno en
Parece que ha sonreído bajo su máscara, viendo que el contrario no ha machacado su nombre, como es de costumbre.
— Aki.. Significa que llevo sin verte una eternidad, chaval. Pensé que estabas muerto.
No se sabe si estaría feliz de esa noticia, o no.
Si quiere que se vaya que se lo diga, odia fingir estar interesado en tener conversaciones con los demás.
— No me seas maricón, ni que la hubiera matado delante tuya para que me tengas miedo.
Comentó, gesticulando con una de sus manos ante su reacción. Era de lo más gracioso,
que le convenía que le motivaba a aceptar su propuesta.
— Mh.. Va, no me quejaré. Pero no me llores si paso de tu cara hasta encontrar lo que necesito.
Luego, pausa, para analizar último dicho.
— Te hubieran rebanado el cuello de estar tú sola en la sauna.
Prensó sus labios, ignorando todo lo que acababan de hablar sobre la pelea asintiendo con incomodidad.
Kyara ofrece ir juntos, y se encoge de hombros, aceptando un poco su destino por encima, sabe que Kyara no se rinde con nada, y le molesta especialmente, pero también era lo