Colo-Colo es una locura. Basta un empate para que inmediatamente se abra el juicio público: que si Maureira realmente tiene nivel, que si Vidal debería seguir pateando los penales, que si este o aquel está jugando horrible, etc. Un empate puede parecer una crisis incluso siendo puntero exclusivo. La exigencia es brutal.
La defensa se fue a la chucha estas semanas, llevamos par de fechas en que el equipo tiene que hacer mínimo 2 goles para recién rescatar puntos #VamosColoColo
Lo peligroso de estos personajes de redes sociales es que se sienten con la voz (y el poder) de cagarse en tipos que marcaron historia en el club de sus amores y el fútbol chileno. Las dos Copas América y la Sudamericana tienen estampado el nombre de Marcelo Díaz Rojas