Discúlpame un seg, le digo a la estudiante que estoy reevaluando, están tocando la puerta.
En efecto, era mi hija, encabezando un grupo de niñas.
- Papá, necesitamos que te pongas al arco, nos falta uno.
Un hombre se asomó por la ventana escotilla que tengo en mi habitación. Rápidamente me levanté para jalarlo hacia adentro y golpearlo. Sólo que no existe esa escotilla. Sólo que estaba durmiendo. Sólo que me encontré de pie en la cama, y mi esposa mirándome sin entender nada.