Hoy nació una LEYENDA DE PARAGUAY. Hoy se convirtió en HÉROE NACIONAL. Hoy se grabó por siempre en el libro dorado de la Copa del Mundo. Figura en los 120 minutos de partido. Y el MVP ABSOLUTO en los penales. Aquí está la razón por la que Alemania perdió una tanda de penales mundialista por primera vez en toda su historia. Havertz y Woltemade lo van a soñar toda su vida. De pie ante Orlando Gill, por favor. ÍDOLO TOTAL.
Nunca nos subestimó. Nos habló en lunfardo de cosas complejas y con palabras pretenciosas contó secuencias de esquina. Hizo bailar a los filósofos y leer a los ladrones.
Aplausos de pie, con el corazón en la mano y el orgullo a flor de piel.
Los veteranos de Malvinas desfilaron durante el entretiempo del partido y recibieron una ovación conmovedora. ¡Gracias por tanto!
🔵🔴 “¿Saben lo difícil que es llenar la cancha de River? En 2002, con Independiente y Racing, estaba vacía. En cambio, San Lorenzo llenó el Monumental solo. Y de Vélez lo tuvieron que echar porque se hacían del Ciclón”.
🎙️ Ducatenzeiler en @CarnavalStream
En los últimos cuatro años vengo atravesando una pesadilla que nunca imaginé vivir.
Hace cuatro años me fui de vacaciones sin saber que la persona que era mi pareja no iba a volver de ese viaje en una condición normal. A partir de ahí comenzó un calvario: ocho meses de peleas con una prepaga a la que se había afiliado apenas arrancó la pandemia. Esa situación hoy sigue en juicio, con intervención de la Superintendencia de Salud.
Durante el año y medio siguiente, mi vida fue intentar darle la mejor calidad de vida posible, esperando un resultado favorable que nunca llegó. Ella tenía fibrosis hepática, una enfermedad autoinmune que comenzó de forma silenciosa y terminó con una espera de trasplante hepático que jamás se concretó. Se recibió, y al mes de haberse recibido falleció por una falla multiorgánica provocada por un virus hospitalario, en una carrera que amaba y ejerciendo con plena conciencia de los riesgos.
En el medio, hice mierda cualquier tarjeta que tuviera. No vengo de una familia pudiente. Convivimos cuatro años: uno atravesado por la pandemia y los otros dos por la enfermedad. Renuncié a mi trabajo para poder acompañarla y tratar de darle, con lo poco o mucho que tenía, la mejor vida posible durante el tiempo que nos tocó.
Mientras tanto, muchos conocen solo a un usuario de Twitter con el que se discute de San Lorenzo, alguien que opina, debate o parece vivir solo para eso. La realidad es que Frenesí nació como una catarsis mucho antes, tras la enfermedad y la muerte de mi papá, cuervo de ley, en un momento de incredulidad total.
En estos años me tocó atravesar tres duelos enormes: la muerte de mi viejo, la separación después de diez años de mi primera pareja y, finalmente, la muerte de quien fue mi compañera en la etapa más dura de mi vida.
En medio de esta cloaca aprendí a convivir con el dolor y a usar la catarsis como forma de supervivencia. Incluso llegué a leer, a dos días de que falleciera mi papá —mientras lo tenía dopado por morfina esperando el final—, que yo “no estaba activo en Twitter porque no tenía críticas a una gestión”. Esa fue la dimensión de la desconexión entre lo que se ve y lo que se vive.
En todo este tiempo me recibí de tres carreras. No por ambición económica, sino como una forma de sostenerme, de no caer, de canalizar el dolor. Hoy ese dolor no disminuye: crece.
La realidad es cruda. No tengo ahorros. Tengo deudas. El trabajo que tengo está prácticamente parado y el sueldo no alcanza. No tengo a quién pedirle. Mi margen crediticio es nulo. Siempre intenté arreglármelas solo, incluso endeudándome, para no molestar a nadie, para no generar lástima ni por mí ni por quien estaba conmigo. Incluso dejé de hacer el medio durante un año entero por ese motivo.
Pero hoy la cabeza me pide basta. Y me pide algo que nunca quise hacer: pedir ayuda.
Hoy tengo $7.000 para vivir hasta el jueves, si es que cobro. En un trabajo que, sinceramente, no sé si existe el mes que viene. Más allá de cualquier discusión política, el rubro está atravesando un momento pésimo.
Acá siempre se intentó dar lo mejor que se pudo, con dignidad y sin especular. Hoy no sé cómo seguir solo.
Dejo mi alias, con vergüenza pero con honestidad, porque ya no puedo más:
https://t.co/maqydyCDnc
Alejandro Marrero
Lo dicen todos. Lo saben todos. A muchos, les duele. Y está bien que así sea.
Feliz día a todos nosotros.
Y felicitaciones a todos y cada uno de los organizadores de la fiesta de hoy.
#SanLorenzo
Hoy nos tocó a nosotros. Hablará Caruso, nos quejaremos por acá y listo.
Mañana le tocará a otro y así seguimos viendo cómo estos delincuentes se roban el futbol finde tras finde.