La lógica de conceder para seducir políticamente al enemigo nos llevó, entre otras cosas, a esta coyuntura. Si usan en nuestra contra lo que somos y lo que hacemos, entonces nos odian y punto. Precisamente porque es un “momento delicado” hay que redoblar la apuesta.
La moderación nunca fue la estrategia del movimiento lgbt+. Las menciones de ese tuit están llenas de tipos que nos dicen degeneradxs, lo que demuestra cómo el reclamo de que nos adaptemos a las buenas costumbres represivas viene de quienes nos quieren muertos o en el clóset.
Me hace bosta que casi ningunx de mis amigxs heterosexuales comparta la convocatoria a la marcha del sábado (a pesar de que no es una “marcha del orgullo”), tengo un par de hipótesis del porqué, pero no sé por cuál inclinarme.