Dicen que fue él quien perdió. Pero se ve tranquilo, duerme, come, se ríe. El mundo no parece haberle cobrado nada. ¿Entonces qué perdió? Si la que pasa las madrugadas sobrepensando, la que mira el plato hasta que la comida se enfría, la que inventa excusas para no salir soy yo.
Hay despedidas que duran toda una vida porque nunca tuvimos el valor de ponerles el punto final; nos quedamos viviendo en los puntos suspensivos de un adiós que no supo ejecutarse.
Te vas aferrar a creer que en mí hay algo malo,porque el admitir lo buena persona que fui contigo a pesar de todo sería admitir que me fallaste, y eso no te lo puedes permitir