Una mujer inglesa se harta de los inmigrantes africanos colándose en el bus sin pagar y les planta cara a gritos.
Aquí todos pagan menos ellos, pero si les dice algo eres racista.
Ya se terminó la tontería y el cuento victimista, los ingleses están hartos.
No puedo ir a un país musulmán y beber cerveza o vino, ni comer panceta o barbacoa de cerdo; y mi mujer no tiene permitido caminar con pantalones cortos y una camiseta en un país controlado por los musulmanes.
Así pues, ¿por qué cojones los musulmanes piensan que deberían tener permitido decirnos que tenemos que cambiar nuestras leyes o costumbres en España para acomodarlos?