Je voudrais expliquer ce qu’est le patriarcat aux hommes qui nous expliquent ce qu’il est.
Le patriarcat, c’est être une petite fille et devoir servir à table pendant que ton frère, lui, n’a pas à le faire.
C’est la charge physique et mentale, alors qu’on te dit que tu as de la chance parce que ton mari “t’aide”.
C’est un entretien d’embauche où l’on te demande si tu as des enfants ou si tu comptes en avoir.
C’est une tentative de viol sur une plage, alors que tu es seule en train de lire un livre.
C’est un interlocuteur qui t’infantilise parce que tu es une femme.
C’est ce nœud à la gorge qui monte quand tu es seule la nuit et que tu croises un homme à l’air menaçant.
C’est une porte qui se ferme parce que tu es enceinte ou que tu as des enfants.
C’est le malaise d’entrer dans un bar rempli d’hommes âgés et de subir regards et remarques.
C’est le commentaire sur ton apparence physique fait par un collègue.
C’est l’employeur qui te dit de “prendre plus soin de toi”.
C’est le professeur d’université qui tente sa chance en s’appuyant sur une position d’autorité.
C’est la violence d’un accouchement avec manœuvre de Kristeller et épisiotomie.
C’est devoir cacher ses règles et travailler malgré les douleurs.
C’est être “mariée” ou “bonne à marier”.
C’est gagner moitié moins que ses collègues hommes.
C’est subir des attouchements de la part d’un professeur de musique.
C’est subir une agression violente de la part de camarades au collège.
C’est danser à une fête et sentir des mains sur son corps sans consentement.
C’est être battue, violée et tuée, puis en plus être rendue responsable.
Le patriarcat, c’est aussi un mari qui tue tes enfants parce que tu veux être une femme libre.
Et enfin — mais pas parce que la liste est terminée — c’est devoir écouter des hommes t’expliquer que le patriarcat n’existe pas.
— G. Perin
No había hablado de este tema porque me parecía bastante obvio, pero visto que se sigue simplificando el debate, merece la pena explicarlo. El problema nunca fue que Xokas prefiriese a su pareja antes que a Ester Expósito. Cualquier persona debería preferir a quien quiere antes que a un famoso. Ese no es el punto.
El problema es el discurso que construye. Primero, convierte a una mujer real en un símbolo para hablar del feminismo, atribuyéndole una radicalidad que Ester Expósito jamás ha demostrado. No habla de sus ideas concretas, habla de la imagen que él proyecta sobre ella.
Segundo, vuelve a situar a las mujeres en una lógica de mercado: se las compara, se las puntúa, se las ordena en una jerarquía de "valor" para decidir cuál merece más la pena. Aunque él diga que elige a su pareja, el marco sigue siendo el mismo: mujeres evaluadas como opciones dentro de un ranking.
Tercero, utiliza esa comparación para deslizar un mensaje ideológico: asociar el feminismo con un rasgo negativo en una mujer. No está diciendo simplemente "me gustan unas personas más que otras"; está convirtiendo una posición política caricaturizada en un criterio de rechazo y usando a Ester como ejemplo de ello.
Por eso reducir toda la polémica a "las feministas se enfadaron porque no eligió a Ester Expósito" es un hombre de paja. Se discute el discurso, la cosificación implícita y la caricatura del feminismo, no que un hombre quiera más a su pareja que a una actriz.
Acabo de leer que el mítico del:
“¡Que te meto con el mechero, Sole!”
ha reaparecido en TikTok treinta años después.
Y sinceramente me parece una de las historias más españolas que existen.
Porque hoy hay gente estudiando algoritmos.
Pagando cursos.
Mirando estadísticas.
Intentando desesperadamente hacerse viral.
Y este hombre consiguió la inmortalidad porque su prima le tiró un huevo en la cabeza en Vallecas en 1994.
Sin estrategia.
Sin marketing.
Sin marca personal.
Sólo un huevo.
Y una Sole con muy mala puntería emocional.
Lo mejor es imaginar lo que habrá sido su vida después.
Estás tranquilamente tomando algo.
Haciendo la compra.
Esperando en una farmacia.
Y de repente alguien te señala desde el otro lado y dice:
—Hostia… el del mechero.
Treinta años así.
TREINTA.
Porque una cosa es hacer el ridículo.
Y otra muy distinta es hacerlo tan bien que el país entero lo recuerde durante décadas.
Además me encanta que haya reaparecido diciendo:
—Sí, soy yo. Pero hace muchos años.
Como si hubiera que aclararlo.
Porque sinceramente espero que después de treinta años nadie siga enfadado con Sole.
Aunque conociendo a algunas familias españolas tampoco pondría la mano en el fuego.
Hay gente que escribe libros.
Hay gente que gana premios.
Y luego está este señor.
Que entró en la historia cultural de España gracias a un huevo, una prima y un mechero.
Y sinceramente…
tiene cojones la cosa.
Avui zona Sagrada Família, entre 10-11 del matí, una d'aquelles percepcions, el protagonista, un dels que ens venen a pagar les pensions.
Ha anat directament al coll per arrencar-me la cadena, de front, li he posat els dits als ulls i no ha pogut.
No he denunciat.
In 2013, a woman stood up at a fan convention in Texas and thanked Patrick Stewart for helping her leave an abusive relationship.
She said his words had given her the courage to escape.
Then she asked him a simple question:
“What work are you most proud of outside acting?”
Patrick Stewart paused.
And told the room about his mother.
He spoke about growing up in a small house in Yorkshire after World War II.
His father had returned from combat deeply traumatized what we now understand as PTSD.
But back then, nobody treated it.
Nobody even talked about it.
Instead, Patrick watched his father become violent at home.
He remembered trying, as a child, to physically stand between his parents during fights.
He remembered doctors and neighbors blaming his mother.
“Mrs. Stewart, you must have provoked him.”
“It takes two to argue.”
Then Patrick Stewart said something that silenced the room:
“Wrong. Wrong! My mother did nothing to provoke that. And even if she had — violence is never, ever a choice a man should make.”
The audience erupted.
But Patrick Stewart wasn’t finished.
He walked off the stage.
Walked through the crowd.
And hugged the woman who had asked the question.
Then quietly told her:
“You never have to go through that again. You’re safe now.”
That clip spread across the internet.
But most people didn’t know the deeper story.
Patrick Stewart spent decades barely speaking publicly about his childhood.
By the time the world knew him as Captain Picard or Professor X, he had already lived through something much harder than fame.
He grew up poor in postwar England.
Shared beds with siblings.
Had an outdoor toilet.
Lived in a home shaped by fear and violence.
His mother, Gladys, had nowhere to go.
There were no shelters.
No support systems.
No laws that truly protected women like her.
Patrick left home young and built a legendary acting career:
the Royal Shakespeare Company,
Star Trek,
X-Men,
Broadway,
a knighthood.
He could have left the past behind.
Instead, in his sixties, he started talking about it publicly.
He became a longtime advocate for Refuge, a charity helping abused women and children.
He visited shelters.
Raised money.
Spoke directly with survivors.
Then something else happened.
A psychiatrist who worked with veterans listened to Patrick describe his father’s behavior and told him:
“This sounds exactly like untreated combat PTSD.”
That realization changed him.
Not because it excused the violence.
But because it explained it.
Patrick Stewart eventually summed up his life’s work in one sentence:
“I work for Refuge for my mother. And I work for Combat Stress for my father. In equal measure.”
That line says everything about him.
Most people, after becoming famous, spend their lives protecting themselves from the past.
Patrick Stewart did the opposite.
He turned around and walked back toward it.
Back to the frightened little boy in Yorkshire who couldn’t protect his mother.
And he spent the rest of his life trying to help the people that child could not save.
La realidad de tener un gato:
- Pierdes autoridad en tu propia casa
- Duermes en una esquina de la cama
- Ya no comes sin supervisión
- Tienes una sombra que te persigue por toda la casa
- Te da pena moverte si se queda dormido encima
- Compras juguetes caros y elige una caja
- Tu móvil acaba lleno de fotos suyas
¿Te sientes identificado?
El clip colaborativo del rapero sueco Yung Lean y GENER8ION supera los límites de un simple videoclip musical y ya es un festín visual extraordinario. 🔥
La coreografía, a cargo del gran coreógrafo francés Damien Jalet. 💥
Hoy, 29 de abril, Día internacional de la danza.
Esto se dijo realmente en un tribunal y fue tomado de una transcripción:
Abogado: “Doctor, antes de realizar la autopsia, ¿comprobó el pulso?”
Testigo: “No.”
Abogado: “¿Comprobó la presión arterial?”
Testigo: “No.”
Abogado: “¿Comprobó si respiraba?”
Testigo: “No.”
Abogado: “Entonces, ¿es posible que el paciente estuviera vivo cuando comenzó la autopsia?”
Testigo: “No.”
Abogado: “¿Cómo puede estar tan seguro, doctor?”
Testigo: “Porque su cerebro estaba sobre mi escritorio, dentro de un frasco.”
Abogado: “Pero aun así, ¿podría el paciente haber estado vivo?”
Testigo: “Sí, es posible que estuviera vivo y ejerciendo la abogacía en algún lugar.”
Nos jugamos 100 a 1 a qué: cogen la bacteria para estudiarla y replicarla con intención de mejorar medicamentos. Uno de los investigadores se pincha con una jeringuilla infectada por esta bacteria y no se lo dice a nadie. Le pega la bacteria a su mujer y esta al lechero con el que le pone los cuernos. En dos semanas la mitad del mundo está contagiado y los militares quieren utilizar bombas nucleares para acabar con el problema. La salvación viene de un profesor universitario divorciado que trabaja como profe de instituto y que tiene dos hijas que le odian. Junto a una atractiva periodista, consigue un antibiótico mezclando cosas del taller de su casa. Salva a la humanidad y se enamoran muchísimo.
🫣🙏 Un sacerdote estaba tan nervioso en su primer sermón que casi no consiguió hablar.
El segundo domingo le preguntó al señor Arzobispo cómo podía relajarse y éste le sugirió:
_"Padre Juan:
La próxima vez, coloque unas gotitas de vodka en el Cáliz y verá usted cómo va a estar más relajado"_.
El domingo siguiente el sacerdote aplicó la sugerencia y en efecto, se sintió muy bien. Terminada la Misa, regresó a la sacristía pero encontró una nota que decía:
"Querido Padre Juan: La próxima vez, coloque unas gotas de vodka en el agua y no unas gotas de agua en el vodka. Igualmente me permito hacerle algunas observaciones para que no se repita lo de hoy:
-No hay necesidad de poner rodajas de limón en el borde al cáliz.
-Existen 10 mandamientos y no 20.
-Los apóstoles eran 12 y no 7 y ninguno era enanito.
-María Magdalena era una prostituta redimida, no "una puta redomada".
-La carta de San Pablo es a los Hebreos, no a 'los ebrios' y la 2ª Carta fue a los Romanos, no a la Ramona.
-El Padrenuestro se debe rezar alzando las manos al cielo, no haciendo "la ola".
-La iniciativa de animar al público para cantar y bailar fue buena, pero hacer el trencito por la iglesia, ¡NO!
-La caseta del lado del altar es el confesionario, no el baño.
-Y por último, lo más importante, aquél sentado en el rincón, al cual se refería usted como "La travesti geriátrica con faldita de puntillas"... era yo.
Atte: El Arzobispo