Cuando está destinado a suceder, las cosas suceden de maneras inexplicables. Esté abierto a las formas mágicas en que el universo funciona naturalmente.
A mi me parece tan hermoso y tan colombiano cuando uno invita a comer a alguien el almuerzo y llega con un aguacate, incluso sin saber que es el almuerzo, porque se sabe que el aguacate es perfecto siempre con lo que sea
Porque yo conozco los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. (Jeremías 29, 11)
Las mujeres dicen “no tengo idea de qué estoy haciendo” y luego terminan la universidad, emprenden, aprenden a estar solas, viajan, sanan heridas y se reinventan una y otra vez.
Me he mantenido al margen de la política electoral como dije que lo haría. No apoyo ninguna candidatura como se ha intentado insinuar. Mi único interés es que a Colombia le vaya bien, que se respete la Constitución del 91 y que avancemos hacia un país más próspero, en paz y más unido. La implementación del Acuerdo de Paz es un compromiso del Estado y un deber con las víctimas. Sea cual sea el resultado, las instituciones deben respetarse y la voluntad de los ciudadanos debe acatarse.